La detención de un periodista crítico con Rabat pone a prueba los límites a la libertad de prensa y de expresión en el país magrebíEl periodista marroquí Alí Lmrabet, en un vídeo de su canal de Youtube.La detención del veterano periodista marroquí Ali Lmrabet pone a prueba los límites de las libertades de prensa y expresión en Marruecos, formalmente reconocidas en la Constitución de 2011 que se promulgó en plena Primavera Árabe. Lmrabet, una de las voces más críticas del país magrebí y autoexiliado en España desde hace dos décadas, cuestiona desde las redes sociales el llamado Majzén, el poder ejecutivo no electo que emana del Palacio Real. Ahora paga con su libertad el ejercicio del derecho a informar y opinar, y resurgen las dudas sobre la liberalización para la prensa iniciada por Mohamed VI.Marruecos parecía haber pasado la página negra de las restricciones a la prensa cuando hace dos años el monarca marroquí concedió el indulto a los últimos periodistas críticos encarcelados. Pero este capítulo está siendo más difícil de cerrar de lo que podía creerse, y el caso de Lmrabet lo evidencia. Pionero en la apertura informativa al inicio del reinado del actual monarca, fue encarcelado en 2003 y se exilió a Barcelona dos años después. Con algún retorno intermitente, permaneció en el destierro hasta que el domingo dio el atrevido paso de retornar a su país. Le aguardaban acusaciones y denuncias presentadas por las autoridades y por asociaciones oficialistas. Le arrestaron al llegar al aeropuerto y, desde la madrugada del lunes, se encuentra bajo custodia de un cuerpo policial de élite en Casablanca.Nada se conoce sobre los cargos que pesan sobre Lmrabet, aunque algún medio oficialista habla de “difamación”, “injuria” y “difusión de noticias falsas”, y sostiene que nada de esto está amparado por la libertad de prensa. Lo exigible es una mínima transparencia y el respeto por sus derechos. La Asociación Marroquí de Derechos Humanos ha señalado que “se estén transformando casos de denuncias sobre publicaciones periodísticas en causas penales”, y ha alertado de que esta detención forma parte de “políticas destinadas a asfixiar a los periodistas independientes en un intento de silenciar las voces críticas”. El periodista está siendo investigado por la “presunta difusión de información falsa que perjudica a instituciones constitucionales”, según Reporteros Sin Fronteras (RSF), que coloca a Marruecos en el puesto 105 en una lista de 180 países por su observancia de la libertad de prensa.El derecho de todo ciudadano a regresar a su país no debería verse limitado por acusaciones judiciales relacionadas con el ejercicio de la libertad de prensa y opinión, pilares de cualquier sociedad plural y democrática. Y tampoco cuestionar un sistema político debería condenarle al destierro. Mohamed VI ha fijado un horizonte de modernidad y tolerancia que quiere mostrarse al exterior en el Mundial de 2030 con España y Portugal, pero medidas como la detención de Lmrabet o las restricciones a la libertad de expresión alejan al país de este objetivo.Archivado EnOpiniónOpinión EditorialMarruecosMohamed VI de MarruecosLibertad prensaAlí LmrabetPeriodismoReporteros Sin FronterasDerechos humanosMundial 2030
Excesos contra la disidencia en Marruecos
La detención de un periodista crítico con Rabat pone a prueba los límites a la libertad de prensa y de expresión en el país magrebí










