La estrategia de gota malaya contra las refinerías y todo el complejo petrolero de Rusia le está permitiendo a Ucrania poner contra las cuerdas a Moscú. Con los ataques selectivos de sus muy avanzados drones, Kiev está dañando doblemente a una economía rusa que empieza a pagar los rigores de casi un quinquenio de esfuerzo bélico: interrumpe sus lucrativas exportaciones de crudo y productos refinados (diésel) y exacerba la escasez interna de combustible. Un apabullante dato conocido este martes confirma que Ucrania parece haber dado con la tecla.Según la prestigiosa consultora de materias primas Kpler, los ataques con drones ucranianos han reducido el volumen de producción de las refinerías rusas a su mínimo en 21 años, situándose en unos 3,8 millones de barriles diarios. Los números de la también destacada consultora Energy Aspects son prácticamente idénticos: en lo que va de mes se han procesado en Rusia 3,91 millones de barriles de crudo al día, el nivel más bajo registrado en más de 21 años y 1,4 millones de barriles al día menos que la media del año pasado.
En los últimos 100 días, Kiev ha llevado a cabo unos 50 ataques contra las instalaciones rusas de producción de combustible, afectando al menos a 24 de las 34 grandes refinerías, en su mayoría vinculadas a los principales productores de petróleo del país, según un recuento de Bloomberg basado en declaraciones públicas de ambos países.








