Es muy prematuro afirmar que Ucrania le ha ganado la guerra a Rusia, como sí lo hizo el presidente finlandés Alexander Stubb este martes en una entrevista. Sin embargo, teledirigiendo unos drones que han revolucionado la tecnología militar a escala mundial, Kiev ha conseguido poner contra las cuerdas a Moscú. Los ataques cada vez más mortíferos de las aeronaves no tripuladas ucranianas están aniquilando de golpe las dos grandes columnas del hasta ahora lucrativo complejo petrolero ruso en un momento especialmente crítico para la economía del país. Cuando el tensionamiento de las finanzas empieza a hacer mella en el Kremlin tras cuatro años de esfuerzo bélico y pocos avances sobre el terreno, los devastadores 'mosquitos' de Kiev 'pican' al mismo tiempo la actividad de las refinerías y las 'desesperadas' exportaciones de crudo.La nueva y contundente oleada de ataques ucranianos contra las refinerías rusas no solo ha dejado la curiosa imagen de centenares de rusos haciendo colas con sus coches en las gasolineras del 'país del petróleo', sino que ha hecho a Moscú actuar a la desesperada embarcando todo el crudo posible en buques hacia el resto del mundo, confiando en salvar en lo posible los 'muebles' y rascar algún ingreso en un momento en el que el precio del 'oro negro' ha retrocedido con fuerza bajo la expectativa de cierta calma en Oriente Medio, extremo puesto en duda este miércoles con EEUU dando por acabado el alto al fuego en Irán.