La inflación se relajó en junio en EEUU más de lo esperado. El índice de precios al consumo (IPC) repuntó el mes pasado un 3,5% interanual tras el 4,2% de mayo y frente a la lectura del 3,8% pronosticada por los analistas. De manera más significativa, el IPC subyacente (excluye energía y alimentos), cayó tres décimas hasta el 2,6% cuando se esperaba que se estuviera en el rango 2,8%-2,9%. En términos intermensuales, el IPC general registró la mayor caída desde 2020 con un -0,4% y el IPP subyacente se quedó estancado. Aunque se esperaba una notable desaceleración de la inflación por la caída de los precios de la gasolina una vez EEUU e Irán llegaron a su memorando de entendimiento, la mayor suavización de lo esperado y el dato del IPC subyacente acentúan el dilema que afronta una Reserva Federal que ha visto evaporarse cualquier perspectiva de recortar los tipos de interés, pero que no acabar de ver el suficiente 'agua en la piscina' para subirlos.En efecto, el repaso al desglose publicado este martes por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) del Departamento de Trabajo deja un primer titular en mayúsculas: la abrupta caída de los precios de la gasolina el mes en el que EEUU e Irán llegaron a un entendimiento más amplio para cesar las hostilidades en Oriente Medio. La caída del 9,7% en la gasolina -la mayor desde 2022- arrastró al IPC energético a un -5,7% intermensual.