Ana Martínez I

Santiago de Compostela (EFE).- Setenta y siete años, a esa edad ha cumplido Amancio Prada su sueño de cantar a los pies de su sepulcro a Rosalía de Castro, la poeta eterna que descubrió cuando contaba diecisiete y era un muchacho que se estaba preparando para dedicarse al rural como su padre.

El público entre felicitaciones y cálidos aplausos se ha puesto en pie en la compostelana iglesia de Bonaval luego de un recital de dos horas en el que el berciano, por cuya voz no ha pasado el tiempo, ha contado todo lo que debe a una mujer a la que continuará homenajeando hasta el final de su existencia.

«Nunca canté tan cerca de ella como esta noche», ha confesado tras arrancar con ‘Como chove miudiño’ y explicar cómo al encontrarse con sus versos siendo un joven soñador sintió que reflejaba su interior.

Dos guitarras