Cuando se habla del buen rendimiento de la economía española en los últimos años, una razón que siempre se nombra es la del boom migratorio, centrado especialmente en llegadas desde Latinoamérica. Sin embargo, por debajo de este fenómeno, subyace una fuga de 'veteranos' migrantes de otras nacionalidades que empezaron a llegar a España antes de la Gran Crisis y que ahora se están marchando. Los diferentes medios económicos han abordado bastante este fenómeno en el caso de la comunidad rumana, al tratarse de la más numerosa en su momento y de ser, por tanto, mayor su volumen en salidas. Sin embargo, otra comunidad del Este también está experimentando un notable éxodo: la búlgara. Al igual que en el caso de los ciudadanos rumanos, su salida supone la pérdida efectiva de trabajadores cualificados clave en sectores donde escasea la mano de obra.Las cifras oficiales confirman cómo la población de ambas comunidades ha tendido invariablemente a la baja desde el pico que alcanzaron justo en la inmediata 'resaca' de la Gran Crisis Financiera. Según las tablas del Instituto Nacional de Estadística (INE), disponibles hasta 2022, la población rumana en España alcanzó su máximo histórico en 2012, rozando las 897.200 personas. En 2025, el censo anual de población (otra serie distinta) recogió una cifra de 609.270 personas, casi 11.200 menos que en 2024. En el caso de la población búlgara, la tendencia ha sido la misma, más allá de los volúmenes más discretos: del pico de 176.411 personas alcanzado también en 2012 se pasó (de nuevo, la distinta serie del censo) a 109.604 en 2025, unas 3.200 menos que en 2024. Ajustes técnicos aparte, queda patente el descenso en ambas.