El Gobierno del presidente chileno José Antonio Kast abrirá esta semana una nueva disputa sobre el mercado laboral. Después de impulsar una reforma económica basada en la reducción de impuestos a las empresas y en incentivos para atraer inversiones, el oficialismo presentará ahora un proyecto para modificar la forma en que se calcula la jornada laboral de 40 horas semanales, una de las principales leyes aprobadas durante la gestión de Gabriel Boric.
La iniciativa fue anunciada por el ministro de Trabajo, Tomás Rau, quien aclaró que el Ejecutivo no pretende eliminar el límite de 40 horas semanales, sino ampliar el período utilizado para promediar esa jornada. El cambio permitiría que trabajadores de actividades estacionales, como la agricultura o el turismo, puedan cumplir semanas de hasta 52 horas durante los momentos de mayor demanda y compensarlas posteriormente con jornadas más reducidas.
Actualmente, la legislación chilena permite promediar las 40 horas en ciclos de apenas cuatro semanas. El Gobierno considera que ese plazo es excesivamente rígido y propone extenderlo a un promedio anual, siguiendo modelos aplicados en varios países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Según el Ejecutivo, el objetivo es ofrecer mayor flexibilidad a empresas y trabajadores sin modificar el límite anual de horas trabajadas y, al mismo tiempo, contribuir a reducir la informalidad laboral.











