No todos los personajes dejan la misma huella, y José Coronado lo tiene claro cuando mira atrás. En su paso por Mi vida en películas, el podcast de CINEMANÍA, Ámbito Cultural y AISGE, el actor recordó uno de los papeles que más le marcaron: Nemo Bandeira, el narcotraficante de Vivir sin permiso, una serie que no solo se convirtió en uno de los grandes éxitos de la ficción española reciente, sino también en un punto de inflexión emocional en su propia carrera.La serie de Telecinco, centrada en el ascenso y caída de un poderoso capo gallego, funcionaba como un thriller de poder, familia y decadencia, pero para Coronado el rodaje fue algo más que un ejercicio de ficción o de construcción de personaje. "Vivir sin permiso es una de las series que más me gustan. Allí vi de pronto cómo de todos los personajes que haces sacas aprendizajes, y cómo a otros les das cosas tuyas".En el caso de Nemo, ese intercambio entre vida y ficción fue especialmente intenso. El personaje no solo era un hombre en la cima de su imperio criminal, sino alguien que debía enfrentarse a su propio final tras ser diagnosticado de alzhéimer, una premisa que marcaba inevitablemente el tono de la interpretación y el estado emocional del actor durante el rodaje.La frase condensa el nivel de implicación con el que Coronado abordó el papel, atravesado por una sensación de fragilidad que, según explica, acabó filtrándose directamente en la construcción del personaje. No se trataba únicamente de interpretar a un narcotraficante poderoso, sino de habitar también su derrumbe, su miedo y su conciencia del final, algo que el propio actor reconoce haber incorporado de forma consciente.Un punto de inflexiónEsa reflexión sobre la fragilidad no resulta ajena a su propia vida. Hace años, el actor sufrió un infarto que marcó un antes y un después en su manera de vivir. Durante una entrevista con SEMANA con motivo del final de Entrevías, Coronado recordó aquel episodio con una serenidad sorprendente, llegando incluso a definirlo como una experiencia transformadora. "Eso no fue nada, fue una bendición", aseguró.Lejos de quedarse en el susto, el actor convirtió aquel golpe en una llamada de atención. "Dejé de fumar, tomo mis pastillas y hago ejercicio. Llegas a una edad en la que debes cuidarte para sentirte bien y poder seguir interpretando personajes sin necesidad de bastón". Según explicó, aquel episodio le obligó a replantearse prioridades y a tomar decisiones que cambiaron su día a día."Me hizo reflexionar mucho sobre la vida y tomar decisiones que me han hecho mucho más feliz", confesó el intérprete, dejando claro que aquella experiencia le enseñó a valorar más las pequeñas cosas y a afrontar el presente desde una perspectiva distinta.Entre la realidad y la ficción"Mi personaje era un narco al que al principio de la serie le diagnosticaban alzhéimer y le quedaba poco. Recuerdo que toda mi angustia vital se la incorporé al personaje".Ese tipo de entrega, sin embargo, no es algo que Coronado dé por hecho. El actor admite que cada proyecto arranca con dudas y con una sensación de inseguridad que le acompaña desde hace años, incluso después de una carrera consolidada. "Al principio, cuando lo hago, me siento un farsante, pero luego con la musiquita y todo... cuela", dijo en tono de broma para acabar remarcando lo orgulloso que se siente de aquel papel. "En Vivir sin permiso me creí a Nemo Bandeira".