El sector con más muertes en el trabajo en España, la construcción, se mantiene en cifras altísimas de siniestralidad laboral e incluso empeora ligeramente respecto al año pasado. Según indican los datos distribuidos este lunes por el Ministerio de Trabajo, de enero a mayo murieron en la obra durante su jornada laboral 71 personas, una más que un año antes. La cifra empeora mucho más si se echa la vista a tres años atrás, cuando murieron 47 obreros en los cinco primeros meses del ejercicio. También crecen las muertes en el sector agrario, que pasa de 19 decesos en jornada en 2025 a 23 este año, pero la mejora en otras actividades como la industria, el transporte o la minería contribuye a que el balance global sea algo más favorable: en España murieron en accidentes laborales en los cinco primeros meses del año 293 personas, cuatro menos que en 2025.El detalle de la construcción es el que más atención capta sobre la accidentabilidad laboral desde hace tiempo, dado el subidón experimentado en los últimos años, particularmente en 2025. El primer dato que desagrega por meses y actividad recoge una cifra de 40 muertes en el sector entre enero y mayo de 2021, aún en los rescoldos de la pandemia y con la actividad a la baja. Creció con fuerza en 2022 (60), cayó en 2023 (47) y desde entonces aumentó de nuevo hasta los 60 decesos en 2024 y los 70 en 2025. El incremento de 2026 es de un solo deceso, pero se mantiene en cifras comparativamente altas con el resto de la serie histórica y en un contexto de menos siniestralidad en el resto de la economía.Las muertes en el sector no solo crecen en volumen absoluto, también en comparación relativa a la cifra de afiliados a la Seguridad Social. El índice de incidencia escala hasta 0,987, frente a 0,977 el año pasado, 0,858 en 2024 y 0,683 en 2023. Así, el aumento de fallecimientos no solo se explica por la subida de la actividad en el sector, a caballo de la mayor demanda de vivienda por la crisis de precios que sufre España. Desde 2021 el sector ha ganado casi 300.000 empleos, al pasar de 1,29 millones de trabajadores en el primer trimestre de 2021 a 1,58 en el mismo periodo de 2026.“No podemos más, es insostenible. Este nivel de mortalidad no se puede mantener. Si no se toman decisiones importantes pronto tendremos que plantearnos movilizaciones”, dice el secretario general de UGT FICA (el área del sindicato dedicada a la construcción), Mariano Hoya. “Pedimos que las medidas contra las empresas que no respetan los estándares de seguridad sean más contundentes”, reclama el secretario general de CC OO del Hábitat, Daniel Barragán, que a la vez pide un pacto de Estado para abordar este problema. “En un país que se quiere llamar moderno es inaceptable que se produzca este número de accidentes”, insiste Barragán, que anuncia una reunión con Inspección de Trabajo para abordar el problema.Ambos insisten en la importancia de que el Gobierno anticipe la jubilación en las ocupaciones más expuestas del sector para contribuir a reducir este alto índice de siniestralidad. “No es normal que tengamos a personas de más de 60 años subidas al andamio”, se queja Hoya. Hace un año que las centrales reclamaron al Ejecutivo que estudie la concesión de coeficientes reductores (la vía para adelantar el retiro), solicitud que no apoya la patronal por el sobrecoste en cotizaciones que supondría a los empleadores. Las patronales del transportes si apoyan esta reivindicación para camioneros y conductores de autobús.Más muertes en el campoLas estadísticas del Ministerio de Trabajo también recogen un aumento en otro de los sectores con mayor siniestralidad, el campo. Pasa de 19 a 23 muertes durante la jornada laboral, aunque la comparación histórica arroja un análisis distinto al de la construcción, dado que son menos decesos que en 2023 (31) o 2022 (48). En estos datos no se recoge el posible efecto de las altísimas temperaturas de este verano, dado que las cifras llegan hasta mayo.Por sectores, otro de los datos más llamativos es la mejora que anota el transporte, con 35 muertes hasta mayo, muy por debajo de las 45 notificadas en el mismo periodo de 2025. En relación con el número de afiliados se aprecia una contracción aún más reseñable, en una actividad que llegó a superar a la construcción en esta aciaga estadística. La incidencia es de 0,595, frente a los 0,791 de 2025 y los 1,004 de 2024. También es reseñable que en lo que llevamos de año no haya habido muertes en la minería, un sector que para estas fechas en 2025 ya sumaba seis decesos, y que haya mejorado el balance de la industria manufacturera, con 25 muertes, frente a las 34 del año pasado.Por contra, crecen los decesos en áreas que no se caracterizan por condiciones de trabajos peligrosas, como las actividades administrativas (de 15 a 21 muertes), el comercio (de 18 a 22 decesos) o la Administración pública (de cinco a nueve). Son repuntes reseñables, pero que se dan en sectores de gran ocupación. El balance global arroja un resultado de 239 muertes durante la jornada laboral de enero a mayo, seis menos que en 2025. Esto resulta en un descenso del 2,4% de las mueres en un periodo en el que el empleo en general creció un 2,5%. Si se incluye a los muertos in itinere, de camino o de vuelta al trabajo, ese resultado queda en una posición algo peor, ya que esos decesos pasan de 52 en 2025 a 53 en 2026. Así, el total de accidentes mortales en el trabajo asciende a 293, frente a los 297 de 2025 en los cinco primeros meses.
Los siniestros laborales en la construcción no dan tregua: 71 muertes de enero a mayo
La cifra global de decesos en el trabajo retrocede en otros sectores de alta mortalidad, como el transporte, la industria y la minería, a la vez que avanza el empleo









