En el complejo de viviendas sociales y antiguo bastión chavista OPPE 25 (siglas de Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales), los cimientos de la revolución bolivariana ya se tambaleaban antes de que dos potentes terremotos los redujeran a un caos de hormigón y vidas destrozadas.
Gabriel González tiene 45 años y es obrero de la construcción. Todavía recuerda el júbilo con que recibió en 2013 las llaves de su piso nuevo en uno de los bloques de 12 plantas que el comandante Chávez había mandado construir en una zona acomodada de la turística Caraballeda. Cuando le entregaron la nueva vivienda, cerca de la playa, González llevaba dos años viviendo en un refugio de emergencia, tras perder su hogar anterior en unos deslizamientos de tierra letales. “Fue maravilloso”, recuerda González, que durante años fue un orgulloso simpatizante del PSUV (el partido socialista creado por Chávez). “El Gobierno de Chávez ayudó muchísimo a los pobres; todo el mundo estaba con Chávez por aquel entonces”.










