Cada poco tiempo, los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea se reúnen y, durante varias horas, muestran sus desacuerdos fundamentales respecto a muchos de los asuntos que ocurren en el mundo. Es un foro en el que todo se mueve a cámara lenta, porque la política exterior común de la Unión requiere de la unanimidad, por lo que todo el mundo está acostumbrado a estos encuentros con pocos frutos, con compromisos débiles y con poca convicción. Pero incluso con ese listón bajo, sabiendo que los Consejos de Asuntos Exteriores son una maquinaria perfecta para generar frustración, con la cuestión de Israel el foro está superándose, generando crispación, enfrentamientos y una creciente impaciencia. Este lunes, los ministros han celebrado una nueva reunión, en la que, de nuevo, se debate la situación en Oriente Medio sin medidas concretas. En el cóctel de malestar, la Comisión Europea es un ingrediente especial. Al encuentro se llegó con un menú preparado por el equipo de Kaja Kallas, alta representante de la Unión para la Política Exterior y de Seguridad, con distintas opciones de medidas contra los asentamientos israelíes en Cisjordania. Los países más críticos con Israel defienden una prohibición completa del comercio con estos territorios, que, en todo caso, tiene un impacto muy limitado en el comercio entre la UE e Israel: representan unos 100 millones de euros en comercio bilateral, un 0,5% del total. Pero para los críticos discutir opciones ya no es una opción. José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores español, ha criticado ya en distintas ocasiones que los Veintisiete estén en una dinámica de debate permanente sin que nada se someta a votación. También están en esta posición Países Bajos, Bélgica, Irlanda o Francia. TE PUEDE INTERESAR Albares ha recordado que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) ya declaró que los asentamientos en el Territorio Palestino Ocupado (TPO) como ilegales, y que, por lo tanto, debe prohibirse el comercio con estos. España, Países Bajos e Irlanda ya han tomado medidas respecto al comercio con estos territorios en su legislación nacional. La Comisión circuló la semana pasada un documento con tres opciones para tomar medidas contra estas zonas, que desde 2015 sus productos exportados a la UE deben llevar un etiquetado diferente. El primero es el uso de licencias, el segundo es la imposición de altísimos aranceles que hagan poco viables sus productos, y la tercera es una prohibición total, que es lo que defienden los países más duros. Este lunes, los ministros de Exteriores han respaldado mayoritariamente trabajar en la prohibición completa del comercio con estas zonas, algo de lo que ahora se encargarán los embajadores representantes permanentes de los Veintisiete ante la UE. Kallas ha señalado al finalizar el encuentro que, de ser necesario, habrá una nueva reunión extraordinaria de ministros. La clave del debate, en todo caso, es jurídica: si las medidas contra estos asentamientos tienen que tomarse por unanimidad al ser política exterior, o si podrían tomarse por mayoría cualificada (unos 15 Estados miembros que representen más del 65% de la población) al tratarse de medidas comerciales. Los servicios jurídicos del Consejo, tradicionalmente los más prestigiosos entre las instituciones comunitarias, consideran que la medida depende de la mayoría cualificada, pero incluso este lunes seguía habiendo división entre los Estados miembros. Uno de los asuntos que tendrán que abordar los embajadores ahora será este. División de opiniones En una carta abierta firmada por 87 expertos en derecho y comercio, entre los que se encuentra el español Ignacio Garcia Bercero, que fue negociador de la Comisión Europea para el fallido acuerdo comercial con EEUU (TTIP), estos solicitaban a Ursula von der Leyen, presidenta de la institución, que aceptara que la base jurídica para tomar medidas era la de política comercial y, por lo tanto, se regía por mayoría cualificada. La Comisión Europea considera, sin embargo, que cualquier medida es de política exterior y, por lo tanto, requiere unanimidad, aunque hay una división de opiniones entre Ursula von der Leyen, que favorece la lectura de que se trata de medidas de política exteriores, y Kallas, que comparte la lectura de los servicios jurídicos del Consejo. Alemania e Italia comparten la lectura del Ejecutivo comunitario. TE PUEDE INTERESAR “Los veintisiete Estados miembros están de acuerdo en que (los asentamientos) son ilegales”, ha explicado Kallas en una rueda de prensa posterior al encuentro, insistiendo en que “no son opciones contra Israel, sino contra los asentamientos, que dañan la solución de los dos Estados”. La CIJ declaró en 2024 no solamente que los asentamientos son ilegales, una opinión que suscriben todos los miembros de la Unión, sino que se deben tomar todas las medidas necesarias para evitar el comercio con los mismos. El Ejecutivo comunitario ha alertado también de que las medidas puedan jugar un papel en las elecciones de octubre, lo que podría reforzar a los partidos más reaccionarios, una idea que ha sido frontalmente rechazada por diplomáticos de los países más críticos, que consideran ese argumento una nueva práctica dilatoria de la Comisión, que tradicionalmente ha arrastrado los pies respecto a cualquier medida contra el Ejecutivo de Benjamin Netanyahu, bajo el argumento de que podrían dañar el diálogo y el trabajo por influir a Tel Aviv. Johann Wadephul, ministro de Asuntos Exteriores alemán, ha insistido en la misma idea este lunes. “Ahora debemos centrarnos en garantizar que estas conversaciones con el Gobierno israelí sigan siendo productivas, a pesar de la campaña electoral. Ahí es donde creo que debemos concentrar nuestros esfuerzos”, ha señalado el jefe de la diplomacia de Alemania. Cada poco tiempo, los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea se reúnen y, durante varias horas, muestran sus desacuerdos fundamentales respecto a muchos de los asuntos que ocurren en el mundo. Es un foro en el que todo se mueve a cámara lenta, porque la política exterior común de la Unión requiere de la unanimidad, por lo que todo el mundo está acostumbrado a estos encuentros con pocos frutos, con compromisos débiles y con poca convicción. Pero incluso con ese listón bajo, sabiendo que los Consejos de Asuntos Exteriores son una maquinaria perfecta para generar frustración, con la cuestión de Israel el foro está superándose, generando crispación, enfrentamientos y una creciente impaciencia.
Arrastre de pies y cisma jurídico: la UE se divide ante los asentamientos ilegales de Israel
Los Veintisiete se vuelven a dividir respecto a las medidas contra los asentamientos ilegales israelíes en Cisjordania. Los países más críticos acusan a Bruselas de arrastrar los pies












