Eusebio ValParís. Corresponsal 13/07/2026 17:44 Actualizado a 13/07/2026 18:14 Europa ha dado este lunes un nuevo paso para defenderse de manera autónoma, sin tanta dependencia de Estados Unidos. Durante una cumbre en París, diez países, entre ellos España, han lanzado “la coalición contra los misiles balísticos”, de vocación “puramente defensiva”, destinada a desarrollar en común o al menos a coordinar los esfuerzos para dotarse de sistemas que sirvan para protegerse de ataques como los que efectúa Rusia contra Ucrania. En un encuentro previo a la reunión de la Coalición de Voluntarios para Ucrania, construida para garantizar el alto el fuego en cuanto se firme, los líderes de Dinamarca, Francia, Alemania, Italia, los Países Bajos, Noruega, España, Suecia, el Reino Unido y Ucrania acordaron “trabajar sin descanso para desarrollar una capacidad antibalística”.El plan no es renunciar a sistemas que ya están operativos, como las baterías de antimisiles Patriot estadounidenses (que pueden fabricarse otros países con licencia), sino complementarlos y ampliarlos con otras soluciones europeas, como la francoitaliana SAMP/T, ya desplegada en Ucrania y de la que se trabaja en una versión mejorada. También existe otro sistema diseñado en Alemania. En todos los casos se tomará en cuenta la valiosa experiencia y los conocimientos de Ucrania en la materia.“Pensamos que la protección de Europa necesita una solución global, sobre la forma de una arquitectura integrada de defensa antimisil, a fin de disuadir y de neutralizar las futuras amenazas de misiles, desarrollada gracias a un esfuerzo colectivo, a la apertura tecnológica y a una cooperación industrial de confianza”, se afirma en un comunicado. Los diez firmantes sostienen que “esta acción no está orientada contra ningún pueblo, sino en defensa del nuestro”, aunque obviamente la agresiva Rusia de Putin ha sido el desencadenante de la decisión. La coalición inicial se declara “abierta a otras naciones que comparten sus principios y sus objetivos”. En un principio llama la atención la ausencia de Polonia.El pulso de los misiles recuerda, salvando las distancias, el que se libró en los años ochenta del siglo pasado, en plena guerra fría, cuando hubo un gran debate en la OTAN -y manifestacciones pacifistas masivas- previo a la instalación de misiles nucleares estadounidenses de alcance intermedio, los Cruise y Perhing-2, para hacer frente a los que ya había desplegado la Unión Soviética en sus países satélites y que apuntaban a Europa. Ahora, la amenaza de misiles balísticos como el Oreshnik, capaz de llevar carga nuclear, rompe de nuevo el equilibrio estratégico, somete a Europa a un eventual chantaje y la obliga a reaccionar.Días antes de esta cumbre de París, fuentes del Elíseo indicaron que había que aprovechar el impulso de los últimos éxitos militares de Ucrania frente a Rusia (los ataques continuos a refinerías y petroleros) y también el hecho de que, en la reunión del G-7 de Évian-les-Bains y en la cumbre de la OTAN en Turquía se había producido una “reconvergencia” entre los aliados, sobre todo una actitud más cooperadora de Donald Trump.Macron, que apura sus últimos meses de mandato antes de dejar el Elíseo, acelera la agencia internacional y el esfuerzo a favor de Ucrania en particular, todo ello en un contexto de fortalecimiento del pilar europeo de la Alianza. De ahí que para el desfile de mañana se haya escogido el lema de “el despertar estratégico europeo” y se haya invitado a 500 militares de países socios, también un pequeño pero simbólico continente ucraniano. Corresponsal de 'La Vanguardia' en París desde el 2018. Anteriormente fue corresponsal en Alemania (1994-2002), en Estados Unidos (2002-2009) y en Italia y ante el Vaticano (2009-2018)