El Gobierno inicia una semana en la que podría recibir dos datos de fuerte impacto para su programa económico: el mercado espera que en las próximas horas el riesgo país perfore la barrera de los 400 puntos básicos, mientras que las consultoras privadas anticipan que la inflación de junio podría ubicarse en torno de 2% e incluso quebrar ese piso.

Se trata de dos indicadores diferentes, pero que funcionan como termómetros centrales del plan económico. El riesgo país refleja la percepción de los inversores sobre la capacidad de la Argentina para afrontar sus compromisos financieros. La inflación, en cambio, muestra la velocidad a la que aumentan los precios y tiene un efecto directo sobre los ingresos, el consumo y las decisiones cotidianas de los hogares.

Los alimentos y bebidas subieron 2,4% y comenzaron julio con uno de los aumentos más altos del 2026

En este sentido no se trata de procesos independientes: una economía con menor inflación y cuentas fiscales más previsibles reduce la incertidumbre sobre la capacidad de pago de la deuda. Al mismo tiempo, un menor riesgo soberano favorece la llegada de capitales y reduce la presión financiera sobre el Tesoro. Esa relación es clave para el programa económico.