Este domingo vivimos la última jornada del torneo de Wimbledon, con un emocionante partido entre Sinner y Zverev que acabó con la victoria del tenista italiano. Como no podía ser de otra manera, las gradas se llenaron de famosos que no querían perderse esta final, viendo en los mejores asientos a personas como Nicole Kidman, Sienna Miller, Andrew Garfield, Dustin Hoffman, Raye, Ben Stiller, Tom Hiddleston e incluso uno de los grandes pesos pesados de la moda, Anna Wintour. Pero si hay alguien que llamó la atención —y por primera vez, no en el buen sentido— esa es Jennifer Lopez. La artista siempre ha destacado por sus looks atrevidos y en tendencia, aprovechando su espectacular figura sus casi 57 años, con estilismos que dejan sin aliento a más de uno (como el vestido totalmente trasparente que llevó durante la Semana de la Alta Costura de París hace unos días), sin embargo, la cantante se saltó el protocolo en la meca del tenis.El All England Club es uno de los torneos con la etiqueta más estricta: un blanco impoluto que llevan los participantes desde 2004 (accesorios incluidos), una norma que solo pueden saltarse las mujeres al llevar por debajo pantalones oscuros (siempre y cuando queden tapados por la falda). Por supuesto, los invitados también tienen que cumplir un protocolo y, aunque no es tan estricto, puede llevar a su expulsión, como le ocurrió a Lewis Hamilton en el 2015 por llevar una camisa demasiado llamativa y un enorme sombrero.Pero las normas nunca han estado hechas para Jennifer Lopez, que las desafía siempre que puede tanto en el escenario como fuera de él. J. Lo siempre se pone lo que quiere y Wimbledon no iba a ser diferente, apareciendo con el accesorio más polémico que podría llevar en las gradas.La artista se convirtió en el centro de todas las miradas. Por una parte al protagonizar uno de los momentos más virales de la jornada, mientras Tom Hiddleston le explicaba lo más importante del juego. Por otra, cuando se puso a cantar el tema que la impulsó a la fama, Jenny From the Block. Pero de lo que todo el mundo habla es de la pamela XXL que llevaba. Lopez llegó con un vestido beige de Ralph Lauren, de largo midi, sin mangas, ajustado a la cintura y con un nudo en la cintura que potencia la silueta de reloj de arena y consigue ese efecto tipazo. Un estilismo perfecto si no fuera por la gigantesca pamela con el que lo acompaña. Según las reglas del All England Lawn Tennis and Croquet Club se desaconseja llevar pamelas o sombreros excesivamente grandes que puedan obstaculizar la visión de los espectadores que se encuentran detrás, algo que debió de ocurrir porque Jennifer acabó por quitarse este complemento. Si bien se trata de una recomendación, no es una prohibición estricta por lo que, aunque se salta el protocolo, no les pareció motivo suficiente para expulsarla. Finalmente, todo el mundo pudo disfrutar de la final sin ningún problema u obstáculo de por medio, disfrutando de los mejores partidos y, también de los mejores looks. Cerrando una edición que ha brillado por los estilismos de sus jugadoras.