En su primer acto lejos de Oslo tras la operación de su esposa, el heredero al trono afirmó que “las cosas van cada vez mejor”, aunque el palacio ha confirmado que todavía no es posible que reciba el alta
A punto de cumplirse un mes desde que la princesa Mette-Marit, de 52 años, se sometió a una operación para realizarle un trasplante de pulmón, las noticias sobre su estado de salud siguen llegando a cuentagotas. Unas semanas antes de la cirugía, la casa real noruega ya había informado de que solo darían nueva información cuando hubiese novedades. Esa primera actualización no tardó en llegar, confirmando que ya se había encontrado un donante y se había procedido a la operación. No se había vuelto a saber nada hasta el pasado lunes 6 de julio, cuando los perfiles oficiales de la realeza nórdica compartieron imágenes de Mette-Marit celebrando la victoria de Noruega ante Brasil y su clasificación a cuartos de final del Mundial.
Los príncipes Ingrid y Sverre Magnus de Noruega fueron durante semanas los representantes de la casa real noruega en los partidos del Mundial, ante la imposibilidad de viajar de los reyes Harald y Sonia y la ausencia del príncipe Haakon, centrado en la recuperación de su esposa. Este pasado sábado, el heredero al trono nórdico retomó su agenda institucional y viajó a Miami para acompañar a la selección en su partido ante Inglaterra. Antes del encuentro, en el que cayeron derrotados y quedaron eliminados, se reunió con la prensa para hablar sobre el Mundial y también sobre cómo se encuentra su esposa.








