La especialista italiana es una pionera en los estudios sobre las consecuencias monetarias de esa etapa en las mujeres
Gabriella Conti, economista del University College de Londres, lleva años investigando algo de lo que todavía existe escasísima evidencia científica: el coste económico de la menopausia. Este periodo biológico de las mujeres ocurre entre sus 45 y 55 años, cuando muchas de ellas están en lo más alto de su carrera profesional. Y, según explicó Conti en una conferencia reciente en la Fundación Areces de Madrid, la menopausia puede afectar a múltiples dimensiones de la vida. Los costes económicos incluyen la incapacidad temporal para trabajar con la misma productividad que antes, la sobremedicación por motivos psicológicos y el mayor uso de los servicios sanitarios. Y si la mujer abandona el mercado laboral, se convierte en una carga adicional para la Seguridad Social. Todas las mujeres pasarán antes o después, y de forma más o menos problemática, por la menopausia. Sin embargo, esta es una dimensión que no ha interesado a los economistas. Hasta ahora.
Esta napolitana de 49 años documentó el coste económico de la transición menopáusica en un estudio pionero publicado en 2022. Sus datos, obtenidos de registros administrativos de Noruega y Suecia, revelan que las mujeres pierden hasta un 7,4% de sus ingresos en los cuatro años posteriores al diagnóstico, una penalización comparable a la de la maternidad, y que la causa no es solo biológica: el entorno laboral y el sistema sanitario determinan cómo de grande es el daño económico que se produce. Conti habló con EL PAÍS antes de su conferencia, en la que también presentó uno de sus hallazgos más sorprendentes: un programa de televisión sobre menopausia emitido en Suecia en 2018 aumentó los diagnósticos y, después, los sueldos de las mujeres. La información, concluye, puede ser la mejor política pública.







