Aunque millones de espectadores siempre lo recordarán como el doctor Alan Grant de Jurassic Park, Sam Neill mantuvo su vida privada alejada de los focos durante toda su carrera. El actor neozelandés, fallecido este 13 de julio a los 78 años en un hospital de Sídney rodeado de su familia, construyó una trayectoria de más de cinco décadas en el cine mientras protegía con firmeza a los suyos y su intimidad. Su familia confirmó que la muerte fue “repentina e inesperada”, aunque destacó que el intérprete se encontraba libre de cáncer después de haber superado un linfoma de células T diagnosticado en 2022. Tan solo unos meses antes había anunciado públicamente que los últimos controles confirmaban que ya no quedaban signos de la enfermedad. Nacido en Omagh (Irlanda del Norte) en 1947, era hijo de una madre británica y de un militar neozelandés destinado en el Reino Unido. Cuando tenía ocho años, la familia se trasladó definitivamente a Christchurch (Nueva Zelanda), país con el que siempre se sintió profundamente identificado y donde desarrolló gran parte de su vida. Lisa Harrow, su primer gran amor La primera esposa de Sam Neill fue la actriz neozelandesa Lisa Harrow. Ambos comenzaron su relación a finales de los años setenta y contrajeron matrimonio en 1978, cuando sus carreras empezaban a consolidarse. De esa unión nació su hijo Tim. TE PUEDE INTERESAR El matrimonio terminó en 1989. Como haría durante el resto de su vida, Neill nunca quiso convertir su separación en un asunto mediático ni hablar públicamente de los motivos de la ruptura. Su matrimonio con Noriko Watanabe Ese mismo año conoció a la maquilladora japonesa Noriko Watanabe durante un rodaje. Poco después se casaron y tuvieron una hija, Elena. Además, el actor adoptó a Maiko, la hija que Watanabe había tenido en una relación anterior, ampliando así su familia. La pareja permaneció unida durante cerca de tres décadas antes de separarse discretamente, manteniendo siempre una excelente relación lejos del foco mediático. Uno de los capítulos menos conocidos de su vida es que, cuando era muy joven, Sam Neill fue padre de un hijo que fue dado en adopción. Décadas después ambos pudieron reencontrarse, una experiencia que el actor recordó con enorme emoción y que terminó formando parte de su historia familiar. Con el paso de los años, Neill hablaba con orgullo de sus cuatro hijos y de sus ocho nietos, a quienes consideraba el mayor legado de su vida. De hecho, explicó que escribió sus memorias, Did I Ever Tell You This?, pensando en dejarles un recuerdo personal de su trayectoria y de las historias que había vivido. TE PUEDE INTERESAR Laura Tingle, su última pareja conocida Tras su separación de Noriko Watanabe, el actor mantuvo una relación con la periodista política australiana Laura Tingle entre 2018 y 2021. Fiel a su carácter reservado, apenas habló de esa etapa y siempre evitó exponer públicamente su vida sentimental. En los últimos años reconoció que no tenía pareja y que la enfermedad le había llevado a reflexionar sobre el paso del tiempo, aunque también insistía en que se sentía profundamente acompañado por sus hijos y nietos. Laura Tingle (EFE) Two Paddocks, el lugar donde era realmente feliz Lejos de Hollywood, Sam Neill eligió vivir en Central Otago, en la Isla Sur de Nueva Zelanda. Allí fundó Two Paddocks, el viñedo que se convirtió en su gran refugio y desde el que compartía con frecuencia imágenes de sus animales, de las viñas y del paisaje neozelandés. Su compromiso con la zona iba más allá del negocio vinícola. En los últimos años participó activamente en la oposición a un proyecto de mina de oro a cielo abierto previsto para esa región, defendiendo la protección del entorno natural que tanto apreciaba. TE PUEDE INTERESAR Ese vínculo con Nueva Zelanda fue uno de los aspectos más destacados tras conocerse su fallecimiento. El primer ministro, Christopher Luxon, lo definió como “uno de los grandes” y recordó que contribuyó durante más de cincuenta años a llevar las historias neozelandesas al resto del mundo. También el líder laborista Chris Hipkins destacó que, pese a convertirse en una estrella internacional, “seguía sintiéndose como uno de los nuestros”, mientras que el primer ministro australiano, Anthony Albanese, subrayó la dignidad y el sentido del humor con los que afrontó su enfermedad. Reconocido con la Orden del Imperio Británico en 1995 por su contribución al cine y nombrado Caballero de la Orden del Mérito de Nueva Zelanda en 2022, Sam Neill deja tras de sí una de las carreras más importantes del cine contemporáneo, pero también el recuerdo de un hombre que siempre situó a su familia y a su tierra por encima de la fama. Aunque millones de espectadores siempre lo recordarán como el doctor Alan Grant de Jurassic Park, Sam Neill mantuvo su vida privada alejada de los focos durante toda su carrera. El actor neozelandés, fallecido este 13 de julio a los 78 años en un hospital de Sídney rodeado de su familia, construyó una trayectoria de más de cinco décadas en el cine mientras protegía con firmeza a los suyos y su intimidad.