El Gobierno dejó atrás su postura defensiva y ahora busca retomar la iniciativa política y económica para relanzar la imagen presidencial y darle posibilidades de reelección a Javier Milei. El cambio consiste en centrarse en una estrategia que le permita al oficialismo construir pasos sustentables en el camino electoral. Para eso, la salida de Manuel Adorni del Gabinete funcionó para testear si los mercados internacionales compraban el cambio y sirvió para recuperar la confianza que no logró sustentar el plan de estabilización financiera ante la mirada de los grandes inversores del mundo que preparó a medida Luis Caputo.

El pronóstico de derrumbe del riesgo país, por debajo de los 400 puntos básicos, que prometen desde el Palacio de Hacienda tuvo como carta de presentación el programa económico 2026-2027, que incluyó el esquema de pago de deuda, que el ministro Caputo presentó días atrás. Pero ese cronograma de desarme del muro de vencimientos —pagos que hubieran complicado el escenario durante el caliente año electoral— llegó una vez terminada la crisis política desatada por Adorni. En el quinto piso del Mecon ya sufrieron en carne propia cómo el proyecto para ampliar la ley de Inocencia Fiscal se derritió al calor del incendio que se generó por las acusaciones de corrupción que pesaron sobre el exjefe de Gabinete.