Durante muchos años ha sido el mejor ejemplo de lo que tantas veces presume Luis de la Fuente, de la buena actitud de los suplentes de la selección española que ayuda a fomentar el buen ambiente. Mikel Oyarzabal (Éibar, 1997) jamás ha puesto una mala cara por no jugar, ha trabajado en silencio, con la discreción que acompaña a su figura, hasta convertirse en pieza indiscutible del motor de España desde su gol en la final de la pasada Eurocopa. Con una tranquilidad que contagia, una tímida sonrisa y suma profesionalidad, el vasco atiende a La Vanguardia en las entrañas del Cotton Bowl de Dallas.Está a las puertas de una semifinal de un Mundial, ¿alguna vez había soñado con llegar tan lejos?En algún momento me he puesto a pensar en ello, tanto de pequeño como ahora que tengo la oportunidad de estar aquí. Tener en mente hacer un buen papel creo que es positivo, sin volverse loco, pero sí tenerlo en la cabeza.¿Y cómo lo llevan en el vestuario? ¿Hay nervios, ansiedad, ganas...?Estamos tranquilos, intentando recuperar de la mejor manera el esfuerzo de hace dos días. Tanto viaje y tanto cambio horario no es lo ideal, pero nos centramos en entrenar, descansar y recuperar las piernas.El ataque de Francia da miedo...Es una gran selección, con grandísimos nombres, pero hemos demostrado, tanto contra ellos como contra otras selecciones, que somos capaces de plantarles cara, e intentaremos que esta vez también sea así.Tercera semifinal seguida contra Francia, las dos anteriores las ganó España. ¿Vale de algo?Vale para decir que hemos sido capaces, pero de poco sirve ahora. Sirve más para quitarnos presión. Por muy buen equipo que sean, si ya les hemos hecho frente antes, creo que también podemos hacerlo ahora.La semifinal“Francia es una gran selección pero ya hemos demostrado que somos capaces de plantarle cara”Ha habido un gran trabajo colectivo para llegar hasta semifinales, pero a nivel individual, ¿cómo se siente?Estoy feliz, contento de jugar, de tener minutos, de poder ayudar al equipo. Pero siempre he dicho que los días en que no me toque marcar intentaré ayudar de otra forma, porque de lo que se trata es de que, colectivamente, la cosa vaya bien.Pero llegó al Mundial tocado por una varita, marcando y asistiendo casi en cada partido...Me siento bien, a gusto, físicamente me encuentro bien, sin percances, y creo que eso también ayuda a la confianza. Muchas veces esa sensación en el campo se tiene o no se tiene, y el balón te cae o no te cae.Encadenó 12 partidos marcando o asistiendo y, de repente, se pasó media hora sin tocar el balón ante Cabo Verde, ¿qué pensó al enterarse de esta estadística?La verdad es que no me importa mucho. Hice lo que tenía que hacer para que el equipo se viera beneficiado, tirando movimientos y desmarques ante un bloque tan bajo como el de Cabo Verde. Es muy difícil tocar el balón cuando tienes a tanta gente dentro. Queda como anécdota.¿Pero durante el partido tuvo esa sensación?Estaba centrado en el juego y no me di cuenta.Como referente del vestuario ¿tiene pensado lanzar algún mensaje, especialmente a los más jóvenes?Se trata de transmitirles calma, cero nerviosismo, y que sean ellos mismos. Que no se pongan más presión de la que ya tienen por estar aquí, sino que simplemente jueguen al fútbol, que es lo que mejor se les da.De Lamine, De la Fuente repite siempre que tiene muchas ganas, mucha motivación, y que hay que controlar eso para que no se convierta en ansiedad. ¿Qué papel juegan sus compañeros en esto?En general nosotros, los medios, el entorno... es papel de todos. La repercusión de todo lo que está haciendo Lamine es inevitable. Tenemos que ayudarle a transmitirle esa tranquilidad y ese cero nerviosismo.¿Cree que le dan mucho la tabarra con Lamine?Un poco. Si vamos preguntando uno a uno, al final le pueden llegar las 26 preguntas. Más que a nosotros, es a él a quien afecta, y le conviene no darle importancia y estar tranquilo.Sus valores“Estoy orgulloso de la educación que he recibido y el éxito no me va a cambiar”¿Vive aislado del exterior o es de los que sabe lo que se dice de usted y del equipo?Quieras o no, siempre te llega algo, con los medios y las redes sociales. Pero lo importante es lo que tú hagas con ello, la importancia que le des.Maradona, Romário... tradicionalmente se ha dicho que los grandes delanteros tenían un pie pequeño, hasta que llegó usted con un 47 y es el pichichi de la selección. ¿Se ha llevado alguna mofa simpática?Mucha gente me lo ha comentado a lo largo de mi carrera... pero se queda en anécdota. Lleva conmigo toda la vida.El adjetivo que más se repite al definirle es “atípico”. ¿Se siente un futbolista atípico?No lo sé. Me considero una persona tranquila, que no se vuelve loca, que le gusta la calma, estar cerca de su gente. Creo que hay otros muchos que se parecen a mí en eso.¿No todos se parecen a usted?No, no todos. Pero ahí está también lo bonito del fútbol: la pluralidad de hoy en día, que cualquier persona, de cualquier sitio o personalidad, pueda jugar y estar aquí.Entre otras cosas, tiene una carrera universitaria, algo poco habitual entre futbolistas...Hace ya siete años que acabé, y guardo un recuerdo bonito. No fue fácil, pero compartir dos años piso con mis amigos me ayudó mucho, dentro y fuera del fútbol. Ellos vivían la vida universitaria más que yo, pero me entendían y me ayudaban en todo lo que podían.Lo de estudiar, ¿fue algo suyo o se lo impusieron sus padres, con eso de “si quieres dedicarte al fútbol has de estudiar”?No, a mí no me disgustaba estudiar, era algo que me gustaba y se me daba bien. Cuando entré en la universidad todavía no había debutado con el primer equipo, y una vez dentro me propuse terminarlo, compaginándolo con el fútbol.¿Fue muy difícil?Como todo. Hay días que cuestan más, días en que estás más perezoso. Pero es como todo en la vida: se trata de sacar adelante lo que uno se propone.De los valores que le han inculcado en casa, ¿cuál es el que más le enorgullece?No podía haber tenido mejor educación que la que he recibido de mis padres y de todo su entorno. Estoy muy orgulloso de la persona que soy y de los valores que me han inculcado. Intentaré hacer lo mismo con los míos.¿Cree que eso le ha ayudado a llegar hasta donde está?Creo que es mi forma de ser, mi forma de actuar durante toda mi vida. Y estar aquí no lo va a cambiar, ni lo ha cambiado.Nací en Barcelona en 1975 y he desarrollado toda mi carrera en el ámbito deportivo. Aprendí en Mundo Deportivo, me asenté en La Razón, el ABC me devolvió al periodismo y La Vanguardia, donde trabajo desde 2015, me dio la oportunidad de crecer.
Mikel Oyarzábal: “Transmito calma a los jóvenes, ya soportan suficiente presión”
El goleador de España recuerda que siempre han plantado cara a Francia antes de la semifinal del Mundial














