El Tribunal Supremo ha identificado el primer caso que llega a una de sus salas de un escrito de defensa con aparentes "alucinaciones" de inteligencia artificial. O eso, o el abogado hizo gala de una extraordinaria imaginación al atribuir a varias sentencias argumentos que nunca aparecieron en ellas. Esto es lo que deja entrever una sentencia del 29 de junio consultada por El Confidencial, en la que la sala de lo contencioso-administrativo del Alto Tribunal ha encontrado "por vez primera ante esta Sala y Sección del Tribunal Supremo" la prueba de que un abogado ha inventado pasajes jurídicos que no se corresponden con la realidad. En concreto, en el escrito de la defensa de la parte recurrida había nueve citas que no coincidían con las resoluciones esgrimidas en su recurso. "Del contraste efectuado entre los textos entrecomillados incorporados al escrito de oposición y el contenido íntegro de las resoluciones judiciales invocadas como soporte de tales afirmaciones, no se aprecia coincidencia literal ni sustancial entre unos y otras", señala la propia sentencia. El origen es un pleito de morosidad, a priori, sin mucha importancia. Ni por los protagonistas ni por la cuantía. La financiera BFF Finance, especializada en la compra de deuda comercial y pública impagada, reclamaba a la Junta de Castilla-La Mancha más de 15.000 euros en intereses por 49 facturas de contratos sanitarios pagadas tarde. El asunto llegó al Supremo en casación y fue en el escrito de oposición de la defensa de BFF donde la Sala detectó los pasajes atribuidos a sentencias y autos que, al cotejarlos, no decían lo que el abogado afirmaba. En el escrito de la defensa había nueve citas que no coincidían con las resoluciones esgrimidas en su recurso El Supremo dedica al asunto un fundamento jurídico entero, en el que evita en todo momento citar de forma explícita el uso de IA generativa por parte del abogado. Algunas de las resoluciones que este esgrimía ni siquiera eran localizables. Por eso, el 9 de junio, los magistrados pidieron al letrado que, en tres días, completara su escrito identificando una a una sus citas. "De forma expresa y detallada, las sentencias y autos del Tribunal Supremo que en el mismo se citan, con indicación del número de recurso de casación correspondiente, así como de la referencia concreta de la base de datos o repositorio jurídico del que hayan sido obtenidos", señala la sentencia. Tan solo un día más tarde, el letrado cumplió con el requerimiento y, en efecto, se demostró que o bien había usado IA o se había inventado nueve citas. "Constatado, pues, con carácter preliminar, que las resoluciones judiciales citadas en el escrito de oposición no contienen los pronunciamientos que el letrado les atribuye", señala el Alto Tribunal. TE PUEDE INTERESAR Evitan multarlo Los propios jueces decidieron remitir este asunto al Consejo General de la Abogacía (CGAE), que será el encargado de valorar si impone una sanción a este letrado. Esta sentencia ha generado mucho runrún en el sector. El socio de rēgula, Carlos Melón, que publicó un post en LinkedIn sobre este asunto, señala además que no es un caso aislado. "Cada vez veo más escritos procedentes en todo o en parte de la máquina: argumentos circulares, redundancias, faltas de coherencia... más la insoportable forma de razonar del aparatito". Y apunta una práctica similar a la del letrado cazado por el Supremo. "Tampoco faltan, aunque es cierto que yo no he visto muchas, las citas tergiversadas o directamente inventadas". Al margen del rapapolvo por las citas, el fondo del asunto acabó también mal para el cliente al que defendía el abogado que, a priori, usó IA. El Supremo dio la razón a Castilla-La Mancha frente a BFF en las dos cuestiones que se debatían. Por un lado, que es el acreedor, y no la Administración, quien debe probar la fecha en que cobró realmente las facturas. Por otro, que reclamar solo los intereses de demora no basta para frenar la prescripción de los costes de cobro si no se piden expresamente. Con esa doctrina, el Alto Tribunal anuló la sentencia que había dado una victoria parcial a la financiera. Otros casos de mal uso de la IA No es la primera vez que un tribunal español pilla a un abogado apoyándose en jurisprudencia que nunca se dictó, aunque sí la primera que el fenómeno llega tan arriba. El caso pionero lo protagonizó el propio Tribunal Constitucional, que en 2024 sancionó con un apercibimiento a un letrado que había colado en una demanda de amparo citas entrecomilladas de 19 sentencias del propio tribunal que, sencillamente, no existían. El abogado se excusó en una supuesta "desconfiguración" de su base de datos. Otro caso más reciente llegó desde Canarias. En febrero de 2026, el Tribunal Superior de Justicia de Canarias multó con 420 euros a un abogado que había metido en un recurso de apelación hasta 48 citas falsas generadas con una herramienta de IA "generalista". El Tribunal Supremo ha identificado el primer caso que llega a una de sus salas de un escrito de defensa con aparentes "alucinaciones" de inteligencia artificial. O eso, o el abogado hizo gala de una extraordinaria imaginación al atribuir a varias sentencias argumentos que nunca aparecieron en ellas.
El Supremo caza por primera vez a un abogado que se inventó las sentencias de su defensa
El Alto Tribunal detecta nueve citas atribuidas a sentencias y autos que no aparecen en las resoluciones originales, pide explicaciones al letrado y remite el caso al Consejo General de la Abogacía









