Opinión
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Reflexiones sobre el deber serLa lucha extremista se vale de la desinformación, la demagogia y la propaganda del odio.
En Guatemala, tanto hoy día como en el pasado, incendiarios inescrupulosos intencionadamente han apostado y apuestan a la polarización política, es decir, a la adopción de posturas políticas e ideológicas extremas, opuestas al diálogo y a la solución pacífica de las disputas, que hostigan y atacan a quienes propugnan el diálogo, la conciliación de intereses y la negociación. Su pretensión última es generar tensión, desconfianza y conflicto entre grupos sociales, económicos y políticos, así como sembrar odio, intolerancia y desconfianza entre las gentes, con el ánimo de allanar el camino al despotismo.
La idea detrás de la polarización política es la confrontación y no la competencia por el poder en buena lid, tal como lo demandan los postulados de la democracia liberal. Por lo tanto, para los extremistas no existen los grises, sino que solo lo blanco y lo negro. En dos platos, propugnan el conflicto como esencial de lo político, defendido por el ideólogo nazi Carl Schmitt.










