En las últimas dos décadas, China se ha ido transformando poco a poco en un actor principal en América Latina y el Caribe. El país asiático se ha convertido en el segundo socio comercial de la región (superado únicamente por Estados Unidos) con un aumento del comercio del 29% en el último año, debido a sus grandes exportaciones de materias primas y por ser un potente inversor.Para tener una idea del relevancia actual de la presencia del gigante asiático en la región, según el último informe Estimaciones de las Tendencias Comerciales de América Latina y el Caribe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el valor de las exportaciones latinoamericanas a China se disparó un 25% en los primeros tres meses de 2026 en comparación con el mismo periodo del año anterior. Asimismo, el informe demuestra que la región consume cada vez más productos manufacturados del gigante asiático: los envíos desde China hacia Latinoamérica registraron aumento considerable del 29% interanual a comienzos de este año, consolidando una presencia de primer nivel en la región.
La estrategia china
El despliegue de Pekín responde a una necesidad de supervivencia industrial y tecnológica. El primer gran objetivo ha sido el Triángulo del Litio (Bolivia, Chile y Argentina), una zona que concentra más del 60% de las reservas mundiales de este oro blanco, vital para las baterías de los vehículos eléctricos y otros elementos clave en la transición energética y el desarrollo de tecnología defensiva.












