Una miniván avanza por las desordenadas calles de la ciudad de Davao, en el sur de Filipinas. Al volante va Sherwin Tuna, que recorre el territorio polvoriento y ruidoso donde comenzó a hacer música, en tanto que su compañero de viaje, su representante e investigador Jorge Juan B. Wieneke, contempla cómo la vida de los barrios más humildes pasa zumbando ante sus ojos. Viajan rumbo a las playas de Mabini, donde les espera un festival masivo, pero lo que importa es lo que se escuchan durante el viaje. Se trata, en realidad, del portal de entrada al universo del budots, un género musical que nació en estos mismos suburbios marginados y que ha terminado explotando como uno de los grandes fenómenos de TikTok.
En ese simple trayecto con las ventanillas bajadas, ya se cruzan con el estilo callejero y casi espontáneo que caracteriza el budots. Ya sea que escuches el sonido de la bocina de un coche, las voces de vendedores ambulantes o los silbidos típicos que caracterizan el ambiente de cualquier ciudad, cualquier elemento cotidiano puede acabar en una de las canciones de este género. Sherwin Tuna lo sabe mejor que nadie: conocido artísticamente como DJ Love, es el gran pionero del budots. Dio vida a esta música en su modesto cibercafé, donde experimentaba en su ordenador con ritmos acelerados que encajaran con los bailes que veía en su vecindario.






