Intenso choque en la Cambra de Barcelona. El pleno de la institución empresarial barcelonesa, fijado para el próximo jueves y en el que debe aprobarse la propuesta de ampliar las llamadas sillas de plata desde las dos actuales a diez, se encamina a escenificar una consolidada divergencia entre la cúpula de la entidad que preside Josep Santacreu y la patronal Pimec, que encabeza Antoni Cañete, que junto con Eines de País, la lista independentista derrotada en las últimas elecciones camerales, llamarán a votar en contra. La gran patronal Foment votará a favor. Una seria grieta en el mundo económico catalán.1El comité ejecutivo de la Cambra aprobó la semana pasada la propuesta de ampliar en las próximas elecciones la representación de las grandes empresas a través de esas diez sillas a cambio del pago de 75.000 euros anuales. En los últimos días, se han producido intercambios más o menos formales, según cual sea la fuente consultada, e incluso ha circulado un borrador elaborado por el equipo de Santacreu, comprometiéndose a mantener la influencia de las pymes en el funcionamiento de la entidad. Se señala, asimismo, que la propuesta de diez, en lugar de los 14 que permite la ley, es ya una muestra de diálogo. En estos intercambios han participado Eloi Planes (Fluidra) vicepresidente de la Cambra y Emili Rousaud (Factorenergia), de la ejecutiva de Pimec.Pese a que fuentes de la Cambra mantienen que las posibilidades­ de acuerdo aún están abiertas, en Pimec niegan que “enviar un borrador implique haber alcanzado un acuerdo”. Y aseguran que sus miembros en el plenario votarán en cada epígrafe de acuerdo con su propio criterio, que coincide con el rechazo de la entidad que dirige Cañete.El equipo de Santacreu defiende la necesidad de que las empresas de más tamaño estén mejor representadas, acorde con su peso en la economía de la ciudad, en el pleno de la institución cameral. Este órgano cuenta con 60 miembros, seis propuestos por Foment y Pimec, dos sillas de plata (Criteria y el RACC) y el resto son elegidos por votación en epígrafes gremiales. En el actual pleno, el peso de las grandes empresas apenas alcanza el 15%, con muchos nombres muy significativos fuera del mismo.​Con la nueva propuesta, que se aplicaría en las elecciones del año próximo, ese peso se elevaría hasta el entorno del 35%. Sus promotores sostienen que el legislador ya tuvo en cuenta la tendencia a esa infrarrepresentación al crear las sillas de plata. Y lo que ahora se hace es utilizarlo. La de Barcelona es la única de las grandes españolas y de Catalunya que apenas lo aplica.​Antoni CañeteLlibert TeixidóEl Cercle busca sede2El Cercle d’Economia, busca sede alternativa para su Reunión anual. El foro socioeconómico, que preside Teresa Garcia-Milà, pretende encontrar una ubicación para su actividad más relevante y emblemática con el objetivo de reducir su coste y la intención de “alcanzar un acuerdo estable y a largo plazo”, según las fuentes de la entidad consultadas por este diario­ Desde el año 2024, la Reunión anual se celebra en el Palau de Congressos de Catalunya, en el extremo norte de la Diagonal barcelonesa. La instalación forma parte del complejo hotelero Torre Melina, propiedad del fondo Tyrus capital, de Abu Dabi, pero cuya gestión está en manos de la cadena hotelera Meliá.El Cercle debe acordar cada año con Meliá las condiciones de alquiler del Palau, lo que limita la flexibilidad de las fechas de la Reunión en un acto de complicada agenda, al contar con participantes internacionales y sobre todo, el presidente del Gobierno y el Rey. Además, Meliá prefiere alquilar el complejo por semanas completas y con entidades que le aseguren la ocupación casi completa del hotel durante esos días, aspiración lógica para un establecimiento ubicado en una ciudad que organiza grandes congresos internacionales, pero muy alejado de las necesidades y de los presupuestos del foro barcelonés.En cualquier caso, las opciones para el Cercle no son muy amplias. La capital catalana no dispone de muchas instalaciones capaces de albergar unas 600 personas en una misma sala que no sea un clásico patio de butacas, formato que los responsables de la entidad no consideran adecuado para sus reuniones. Además debería tener espacios anexos donde desarrollar otras actividades paralelas y dar cobijo a los corrillos que se forman durante los tres días de las jornadas. ¿Y volver a hacerlo fuera de Barcelona? Aquellos, y no son pocos, que añoran las reuniones que se celebraban en Sitges, entre 1997 y el 2019, no deben hacerse ilusiones, pues la entidad “no tiene encima de la mesa propuestas de salida” de la capital catalana, según aseguran las fuentes próximas consultadas. Tras la parálisis de la pandemia, las reuniones pasaron a celebrarse en Barcelona; desde el 2021, inicialmente en el hotel W y a partir del 2024, en el Palau de Congressos de Catalunya.El primer encuentro del Cercle se celebró en 1961, en plena dictadura franquista y el lugar elegido fue Lloret de Mar, motivo por el que se bautizaron como Costa Brava. Su periodicidad era, como mínimo, bienal. Incluso tuvieron lugar dos reuniones en Hostalrich (1972-1976). Fue bajo la presidencia de José Manuel Lara, el presidente de Planeta, que la Reunión pasó a celebrarse cada año.Los responsables del Cercle consideran que la continuidad de la Reunión en Barcelona, adoptada durante la presidencia de Javier Faus, está plenamente justificada a la vista del éxito de convocatoria y de impacto público. En las últimas, del mes pasado, abonaron su inscripción más de 400 personas. Y según las encuestas de la propia entidad­, con un buen nivel de satisfacción­.​Adjunto al director de La Vanguardia. Periodista especializado en información económica