Han sido días de esfuerzo y desesperación por encontrar sobrevivientes entre los escombros y atender a los heridos en hospitales que ya funcionaban al límite antes del desastre, en medio de quejas por la lentitud en la respuesta del gobierno.

Pero lo más arduo podría estar por llegar.

Superada la fase de la emergencia, Venezuela se enfrentará ahora al reto de la reconstrucción. Los venezolanos deberán levantar de nuevo la multitud de edificios derrumbados y restaurar las carreteras y otras infraestructuras dañadas o destruidas por el que se considera ya el peor desastre de la historia reciente de su país.

Eso llevará tiempo y también dinero, mucho dinero. Y la pregunta ahora es de dónde va a salir.

De momento, los fondos anunciados por países y organismos multilaterales dispuestos a ayudar y por el gobierno venezolano están muy lejos de las cantidades que los expertos estiman que requerirá el país para reponerse del impacto de los sismos.