Más de tres millones de historias en papel son resguardadas por Alejandro Sánchez Botero, un filatelista bogotano, en su bóveda ubicada en un apartamento en el norte de Bogotá. Como coleccionista de estampillas, ha logrado almacenar una sorprendente colección que configura una memoria del país a través de estas pequeñas ventanas al pasado. Arte, nacionalismo y un coleccionismo de lo análogo en tiempos de IA hilan esta historia.Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.