Dos perritos calientes (sin cebolla, por favor), y un botell�n de agua Evian de tres cuartos de litro: 22 libras y 40 peniques (26 euros con 28 c�ntimos). Incluso para los precios de Londres es una barbaridad. Pero eso es Wimbledon. El agua, aqu�, sabe mejor. O eso se supone. El campeonato de tenis m�s famoso del mundo gira en torno a la fama y al dinero. Y eso, obviamente, se nota en todo.Adem�s, lo que es barato, no vale la pena. Las fresas para la clase de tropa solo valen 2,85 libras (3,34 euros). Pero, cuando uno abre la impecable cajita reciclable (como todo en el torneo) que promete las fresas "del condado de Kent" solo se encuentra con nueve chapoteando en un aguachirri de nata fundida por los 30 grados del julio londinense.Eso es la final de Wimbledon: 74 personas entran gratis porque son demasiado importantes para pagar. Unas 12.000 desembolsan 350 libras por un asiento. Otras 2.000 pueden gastar hasta 13.000 euros en la reventa. Y un par de decenas de miles se fr�en sobre la hierba mirando una pantalla gigante despu�s de pagar 21 libras. Y unas 7.000 trabajan para que todos los dem�s disfruten.Todos contemplan el mismo partido, pero no exactamente el mismo torneo. Aqu� hasta las diferencias de clase est�n perfectamente cortadas, regadas y alineadas, como la hierba de la Pista Central.En Wimbledon, en una final, suele haber cerca de 40.000 personas. De ellas, m�s de 20.000 no entrar�n en la Pista Central. Algunos miles se api�ar�n ante la pantalla gigante de The Hill; los dem�s se repartir�n entre las otras pistas, terrazas, restaurantes y zonas comunes. El gasto no es para acceder al recinto, porque esas entradas solo cuestan 21 libras (25 euros). Dentro, las cosas cambian. Y m�s si se quiere alcohol. Una peque�a botella de champ�n de 175 mililitros sale a entre 33 y 36 euros.Los otros 15.000 van a la Pista Central. Y ah� es donde empiezan las cifras realmente serias.El palco real es la gran paradoja de Wimbledon: lo m�s selecto y, tambi�n, lo �nico que es gratis. El derecho a sentarse en una de las 74 sillas verdes situadas en la zona m�s insoportablemente golpeada por el sol de la Pista Central de Wimbledon (si son importantes y encima no pagan, por lo menos que suden y se les fr�an los ojos) solo se obtiene por invitaci�n de la presidenta del All England Lawn Tennis and Croquet Club, la ex tenista Debbie Jevans. Para lograrlo, uno debe ser miembro de la familia real brit�nica o de la �lite cultural y deportiva del pa�s, o un extranjero lo bastante famoso como para ser parte de al menos uno de esos tres grupos.Hoy domingo hay una figura especialmente relevante: canciller alem�n Friedrich Mertz, animando a su compatriota Alexander Zverev. La contrapartida era el ministro italiano de Deportes, Andrea Abodi, que apoyaba a Jannik Sinner. El viceprimer ministro brit�nico, David Lammy, proyecta una imagen secretamente melanc�lica en Wimbledon. Dentro de ocho d�as, el Reino Unido tendr� un nuevo primer ministro y �l habr� dejado el cargo. Aparte, est�n los famosos pasados (la estrella de Hollywood de los setenta y ochenta Dustin Hoffman, de 88 a�os, con su esposa, Lisa), y actuales (la actriz australiana Nicole Kidman, y los estadounidenses Rami Malek y Ben Stiller). La parte cultural est� cubierta con la directora de la revista 'Vogue', Anna Wintour, y el productor de cine Eric Fellner y su compa�era, la modelo Laura Bailey.La inmensa mayor�a de las otras 14.905 personas que caben en la Pista Central s� ha pagado por entrar, aunque entre ellas tambi�n hay periodistas, invitados, patrocinadores y miembros de los equipos de los jugadores. No era �se el caso de la 'estrella' de CNN, Christiane Amanpour, que estaba hoy en Wimbledon entre el p�blico aunque, a juzgar por su cara de mala uva y el tono de la conversaci�n que manten�a mientras sub�a y bajaba por las escaleras hablando sin parar por el m�vil, no deb�a de estar disfrutando mucho de la final. Amanpour podr�a haber pagado 350 libras (370 euros)... o tal vez hasta 11.295 libras (13.254 euros), que es lo que se ha llegado a pedir - y, dicen a pagar -- por un asiento en la reventa de este a�o.ReventaLa reventa de Wimbledon es una cosa especial. Como todo en el torneo. O como todo en las Islas Brit�nicas. La reventa est� prohibida, con la excepci�n de 2.520 tickets para la Pista Central. Son los llamados debentures, literalmente "obligaciones", en el sentido financiero del t�rmino. Porque un debenture de la Pista Central.Y comprarlas cuesta una verdadera fortuna. Las del periodo 2026-2030 salen por 116.000 libras (136.000 euros) por asiento durante todos los partidos de esos cinco a�os. Sus compradores son empresas, bancos, fondos, family offices y, tambi�n, gente a la que le sobra el dinero. Los due�os de las debentures pueden hacer lo que quieran con sus asientos. Eso significa d�rselos a clientes especiales o revenderlos. Sus titulares forman la verdadera �lite econ�mica de Wimbledon. Los espacios cerrados de la Pista Central no ponen VIP ni nada por el estilo. Simplemente, debentures. Obligaciones.Por debajo de todos est� la otra clase de Wimbledon: la que no va a ver el tenis, sino a trabajar para que los dem�s puedan verlo. Son unas 7.000 personas, que venden los perritos calientes, sirven el champ�n, comprueban las entradas, limpian las gradas y recogen los restos del d�a cuando las celebridades ya se han marchado. Son ellos los que sirven los perritos calientes sin cebolla y el agua de Evian, y quienes cobran al cliente las 22 libras con 40 peniques, una cifra que es aproximadamente 7 libras y 40 peniques m�s que lo que ellos ganan en una hora de trabajo.
Los diferentes 'partidos' de Wimbledon: del salario m�nimo a de los trabajadores a 13.000 euros por entrada en la reventa
Dos perritos calientes (sin cebolla, por favor), y un botell�n de agua Evian de tres cuartos de litro: 22 libras y 40 peniques (26 euros con 28 c�ntimos). Incluso para los...








