En noviembre de 1924 aparecía en distintos periódicos la siguiente noticia: “El cura párroco de Tetuán de las Victorias, en prisiones militares”. Con un antetítulo que rezaba “Demasiado radioescucha”. O, en otros periódicos, “El furor por la radiotelefonía”.
La noticia incluía una declaración de la Dirección de Comunicaciones en relación con el suceso: “se venían advirtiendo desde hace algún tiempo perturbaciones en determinada línea”. Después de una inspección de la autoridad, se verificó que había problemas en el espectro radiotelefónico entre Aranda del Duero y Madrid.
La guardia civil verificó que un hilo salía de la línea a la altura de un poste en Tetuán de las Victorias y entraba por la ventana de una casa de cierto porte para la barriada, que resultó ser la del párroco del entonces barrio de Chamartín de la Rosa, a las afueras de Madrid.
El religioso, que fue llevado a una prisión militar, declaró que solamente quería escuchar los conciertos de música de Londres y para ello se procuró una antena con el hilo en el poste. Finalmente, y según la poca información que se puede concluir de la noticia, al cura le dejaron en libertad con la condición de que pagara los desperfectos ocasionados por su pinchazo en la central de comunicaciones.









