Por Carlos Meléndez PhD en Ciencia Política Actualizado el 12/07/2026, 06:00 a.m.Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.Ilustración: Composición GEC No concuerdo con la mayoría de mis colegas científicos sociales peruanos que aseguran desde ya que el segundo fujimorismo será tan o más autoritario que el primero. Con los historiadores del futuro que pronostican un totalitarismo fascistoide, un régimen de botas y bombas lacrimógenas, con represiones a ciudadanos despojados de sus libertades civiles y de la garantía de los derechos humanos. No estoy de acuerdo con quienes hacen malabares para convencer de que Fuerza Popular ha sido el malévolo titiritero de la inestabilidad política de los últimos diez años, que a pesar de no tener mayoría parlamentaria ha copado todas las instituciones, que ha modificado las reglas electorales a su conveniencia. Estoy en desacuerdo con las etiquetas de “autoritarismo parlamentario”, “pacto mafioso”. Mucho menos con la ridícula hipótesis de los reformólogos de que si no se hubiesen bajado las PASO hoy tendríamos un mejor sistema de partidos.Conforme a los criterios deTipo de trabajo: OpiniónBasada en la interpretación y juicio de hechos y datos hechos por el autor.
Historiadores del futuro
No concuerdo con la mayoría de mis colegas científicos sociales peruanos que aseguran desde ya que el segundo fujimorismo será tan o más autoritario que el primero. Con los historiadores del futuro que pronostican un totalitarismo fascistoide, un régimen de botas y bombas lacrimógenas, con represiones a ciudadanos despojados de sus libertades civiles y de la garantía de los derechos humanos. No estoy de acuerdo con quienes hacen malabares para convencer de que Fuerza Popular ha sido el malévolo titiritero de la inestabilidad política de los últimos diez años, que a pesar de no tener mayoría parlamentaria ha copado todas las instituciones, que ha modificado las reglas electorales a su conveniencia. Estoy en desacuerdo con las etiquetas de “autoritarismo parlamentario”, “pacto mafioso”. Mucho menos con la ridícula hipótesis de los reformólogos de que si no se hubiesen bajado las PASO hoy tendríamos un mejor sistema de partidos.






