La historia tiene todos los ingredientes de un thriller de espionaje: una bomba colocada en la puerta de un edificio de lujo, la huida por media Europa del principal sospechoso, que resultó ser una mujer cuyo cadáver apareció después enterrado en un bosque de Kiev, y la supuesta implicación de agentes de la inteligencia ucrania en su ejecución. El caso arrancó el lunes 29 de junio en Mónaco, minúsculo pero rico principado lleno de yates y mansiones donde la vida discurre tranquila. Poco antes de las nueve de la noche, un individuo colocó una mochila en la entrada de un edificio residencial. Estalló poco después, hiriendo a tres personas que entraban en su casa y ha puesto en marcha una investigación con numerosos interrogantes. El individuo que colocó el paquete bomba, captado por las cámaras de seguridad del edificio, se dio a la fuga. La policía, que se desplazó rápidamente a la zona, no tardó en identificar al blanco del ataque: el oligarca ucranio Vadim Ermolaev, uno de los hombres más ricos del país, que reside en Mónaco desde 2021. Él, su pareja y su hijo, de 13 años, fueron heridos. Ermolaev pertenece al llamado “batallón de Mónaco”, el nombre que se le dio al grupo de millonarios ucranios que se instalaron en la Costa Azul cuando Rusia invadió el país en febrero de 2022 para evitar ser movilizados. Su marcha fue interpretada por Kiev como un símbolo de las élites que eludían las consecuencias de la guerra. El servicio de inteligencia ucranio (SBU) abrió una investigación contra algunos de estos hombres. Ermolaev, vinculado al negocio inmobiliario, producía vino en Crimea, anexionada por Rusia en 2014, una actividad que llevó a Kiev a considerarlo un colaboracionista. En 2019, renunció a su pasaporte ucranio y adoptó el chipriota. Una huida exprésTras el ataque, las autoridades monegascas descartaron el atentado terrorista y orientaron las pesquisas hacia un posible ajuste de cuentas. Mientras los investigadores trataban de esclarecer el móvil, el sospechoso huyó a pie a la ciudad vecina de Beausoleil, ya en territorio francés, a menos de 100 metros del lugar de la explosión, en la calle Révérend Père Louis Frolla.El primer giro de guion llegó tres días después. El supuesto hombre que había depositado la mochila bomba era, en realidad, una mujer: la sospechosa era Anastasiia Berezovska, de 39 años y de origen ucranio. Las autoridades publicaron su foto y la interpol envío una alerta roja internacional para encontrarla. La fiscalía de Mónaco señaló que había huido a Alemania y que el atentado era posiblemente un encargo, por lo que seguramente no actuó sola. Para entonces Berezovska ya estaba de vuelta en Ucrania. Llegó el 1 de julio, apenas 48 horas después del atentado y antes de que se la policía la identificara como sospechosa, tras una increíble huida: salió de Francia a pie y atravesó Italia y Alemania en vehículo antes de cruzar la frontera ucrania desde Polonia. Dos disparos, dos sospechososComo sobre ella pesaba una orden de búsqueda, la policía ucrania rastreó sus comunicaciones. En Kiev, contactó con algunos familiares y con dos hombres que le habían hecho transferencias a su cuenta bancaria. La policía los interrogó. “Uno de los sospechosos confesó el asesinato de Berezovska e implicó a otro sospechoso”, señaló la fiscalía. Gracias a sus indicaciones, localizaron en cadáver en un bosque al oeste de Kiev. Tenía dos disparos en la cabeza y había sido enterrada en una tumba cavada a toda prisa y oculta bajo unas ramas. Los dos detenidos fueron puestos bajo custodia policial y ya han declarado ante el juez. Uno de ellos. Vladyslaf Reut, de 33 años, era agente de la dirección general de inteligencia (GUR) de Ucrania. A Vitaliy Zhykovych, de 49, se le identificó primero como un exagente de las fuerzas del orden, aunque la prensa ucrania reveló después que había trabajado en el pasado para el servicio de seguridad ucranio (SBU) hasta que fue despedido en 2022. Ninguno de ellos niega su implicación, pero se acusan mutuamente de haber ejecutado a Berezovska. Reut, el que ayudó a encontrar el cadáver, confesó primero a la policía haber sido él quien abrió fuego. Sin embargo, cambió su versión ante el juez y señaló a Zhykovych como autor de los disparos. Alegó que había mentido en un primer momento para mostrar su disposición a colaborar con la investigación y aspirar así a una reducción de la pena. Zhykovych señaló a Reut. En lo que coinciden ambos, según su testimonio ante el juez, es que recogieron en coche a la víctima, que “necesitaba esconderse” y emprendieron la ruta juntos a un bosque al oeste de la capital, donde uno de los dos la ejecutó. La identidad del autor material de los disparos está aún por dilucidar, pero la fiscalía ucrania acusa a ambos de asesinato premeditado y cree que actuaron coordinados, independientemente de quién apretó el gatillo. Están en prisión preventiva, sin posibilidad de salir bajo fianza.La hipótesis del encargoLa otra gran incógnita que centra la investigación es si actuaron por iniciativa propia o siguiendo instrucciones de terceros y cuál es la conexión con Ermolaev. “Toda la información disponible ha sido transmitida a las autoridades del Principado de Mónaco. Las fuerzas del orden ucranias también trabajan para identificar a los clientes y a otras personas potencialmente implicadas en la tentativa de asesinato de la familia en Mónaco”, según el comunicado de la fiscalía. En este punto, las autoridades monegascas no descartan ninguna teoría. Reut dijo ante el juez que sus superiores del GUR no estaban al tanto de sus actos. El abogado de Zhykovych dijo, sin embargo, ante el juez que probablemente ambos habían acatado órdenes. El pasado de Berezovska era en apariencia algo menos turbio: era criadora de perros, actividad que abandonó cuando la condenaron por vandalismo, según relata el medio francés Le Figaro. Tras la invasión rusa de Ucrania, se trasladó a Alemania. Mientras la investigación trata de esclarecer quién ordenó el atentado de Mónaco y quién decidió ejecutar a su principal sospechosa, las víctimas de la explosión siguen hospitalizadas. Ermolaev, su hijo adolescente y su pareja permanecen ingresados. El menor ha podido declarar ante los investigadores, pero los dos adultos continúan en estado grave y todavía no han podido ser interrogados. Su testimonio será clave para desentrañar una trama cuyo alcance está todavía por ver.
De Mónaco a un bosque de Kiev: el misterio del atentado contra un oligarca ucranio
El ataque contra Vadim Ermolaev, la ejecución de su presunta autora y la detención de dos hombres vinculados a los servicios de inteligencia de Ucrania abren nuevos interrogantes en la investigación












