Con 23 o 24 años, la mayoría de los investigadores apenas empieza a definir su carrera. Pero Ignasi Fàbregas, Fernando Andrés Martín, Júlia Aguilar y Patricia Muñoz ya trabajan en algunos de los entornos científicos donde se está gestando el futuro de la inmunología. Sus preguntas de investigación son distintas, pero todas buscan entender el sistema inmunitario para reprogramarlo y combatir el cáncer y las infecciones que hoy siguen escapando a la medicina.Sus trayectorias sirven para ilustrar el impacto de las becas de posgrado en el extranjero de la Fundación “la Caixa”, cuya 44.ª ceremonia de entrega se celebró el pasado miércoles en CaixaForum Madrid. Se trata de jóvenes con trayectorias poco habituales para su edad, que antes incluso de recibir la beca ya acumulaban experiencia en instituciones como Harvard, Cambridge, Oxford o el Instituto Karolinska, y que entienden la investigación no como un fin académico, sino como el primer paso para dar respuesta a los pacientes.Ignasi Fàbregas Parra descubrió muy pronto que detrás de un diagnóstico hay mucho más que una enfermedad. Una experiencia familiar despertó su interés por la inmunología del cáncer y terminó llevándole hasta Oxford, donde estudia cómo impedir que el cáncer pase inadvertido para nuestras defensas. “Me interesa entender cómo podemos reprogramar el sistema inmune para que sea capaz de reconocer y atacar los tumores de forma más eficaz”, explica. Su objetivo es contribuir al desarrollo de terapias “más efectivas, menos invasivas y más personalizadas”, capaces de mejorar tanto la respuesta clínica como la calidad de vida de los pacientes.Patricia Muñoz Escudero, Ignasi Fàbregas Parra, Júlia Aguilar García,y Fernando Andrés Martín Maximo Garcia de la PazLa idea de que el conocimiento solo cobra sentido cuando llega al paciente también atraviesa la trayectoria de Fernando Andrés Martín. El biotecnólogo ha pasado por la investigación académica, la traslacional y la industria farmacéutica antes incluso de comenzar su doctorado en Biología Tumoral en Georgetown. Ese recorrido le ha convencido de que la innovación médica solo es posible cuando ambos mundos trabajan juntos. “La investigación traslacional es, precisamente, el puente donde se encuentra el éxito de las terapias”, resume. Su trabajo se centrará en entender por qué algunos pacientes no responden al tratamiento o desarrollan resistencia y cómo anticiparlo mediante biomarcadores.La batalla contra el cáncer también se libra desde el metabolismo de las células tumorales. Ese es el ámbito en el que trabaja Patricia Muñoz Escudero. Tras investigar en la Universidad de Chicago el microambiente metabólico del cáncer de páncreas, continuará su formación en la Universidad de Northwestern estudiando el glioblastoma, el tipo más frecuente de cáncer cerebral. Su trabajo analiza cómo los tumores alteran su metabolismo para sobrevivir, resistir a la quimioterapia e incluso crear un entorno que dificulta la acción del sistema inmunitario.Lee tambiénPero la inmunología no solo mira al cáncer. La creciente resistencia a los antibióticos ha convertido las enfermedades infecciosas en otro de los grandes retos de la investigación biomédica. Júlia Aguilar lo descubrió siendo adolescente, cuando entró por primera vez en un laboratorio gracias al programa Joves i Ciència de la Fundació Catalunya La Pedrera. Aquella experiencia terminó llevándola a Cambridge, al Instituto Karolinska y ahora a Imperial College London, donde estudiará cómo determinadas bacterias consiguen esquivar el sistema inmunitario. A su juicio, la resistencia a los antibióticos avanza de forma silenciosa y todavía no existe una conciencia social acorde con la magnitud del problema. Comprender cómo interactúan los patógenos con nuestras defensas será clave para desarrollar nuevas estrategias frente a microorganismos cada vez más resistentes.El COVID-19 también reforzó esa convicción. “Nos permitió ver el papel fundamental de la investigación y de la sanidad para comprender lo que estaba ocurriendo y desarrollar herramientas que ayudaran a reducir sus consecuencias”, recuerda.Los cuatro becarios comparten también una misma visión sobre cómo debe avanzar la ciencia. Consideran que la investigación básica, la colaboración entre disciplinas y la transferencia del conocimiento son piezas inseparables si se quiere que los descubrimientos lleguen algún día a la práctica clínica. “Instituciones como la Fundación 'la Caixa' están apostando de forma decidida por la investigación, invirtiendo en la creación de algunos de los primeros centros dedicados específicamente a la inmunología, como el CaixaResearch Institute, fundamentales para que podamos desarrollar ciencia de primer nivel aquí”, destaca Fàbregas.Las investigaciones de los cuatro jóvenes recorren caminos distintos, pero convergen en la misma idea: “Una terapia eficaz da al paciente la posibilidad de superar una enfermedad, con todo lo que ello significa para él y para su entorno”, reflexiona Muñoz Escudero. “Cuando se alcanza ese objetivo, por duro que haya sido el camino, siempre merece la pena”.
La nueva generación de científicos que quiere reprogramar el sistema inmunitario
La 44.ª edición de las becas de la Fundación “la Caixa” impulsa la formación internacional de jóvenes investigadores que ya participan laboratorios de referencia










