El miércoles en la tarde, el senador Pedro Araya (PPD) ya estaba en la carretera rumbo a Santiago cuando comenzó a recibir insistentes llamados de su asesor de prensa. “Todos preguntan por qué no estás acá para la foto”, le dijo apenas pudo contestar el teléfono.“Qué foto, si es mañana”, respondió incómodo el parlamentario. Pese a que era el principal artífice del acuerdo alcanzado entre los cuatro senadores de su partido y el ministro de Hacienda –Jorge Quiroz– en materia de invariabilidad tributaria, sus compañeros de bancada, Loreto Carvajal y Ricardo Celis, habían aceptado la petición de la presidenta del Senado –Paulina Núñez– y de Quiroz de anunciar de inmediato el trato que habían cerrado solo instantes antes y que fracturaba a la oposición en uno de los puntos más resistidos de la megarreforma que impulsa el gobierno del Presidente Kast.Que el oficialismo quisiera apurar el anuncio era de toda lógica. Esa misma mañana, Paulina Núñez (RN) había recibido duras críticas de parlamentarios de la UDI por insistir en sus esfuerzos por alcanzar acuerdos con la oposición. A Quiroz, a su vez, la jugada le permitía desmontar la tesis de sus detractores de que se opone al diálogo, y asestaba un duro golpe a los partidos de centroizquierda e izquierda a solo horas de que definieran avanzar en una ofensiva ante el Tribunal Constitucional con la esperanza de echar abajo algunas de las normas del proyecto, entre ellas, precisamente, la de la invariabilidad tributaria. Para los senadores del PPD que se sumaron al anuncio anticipado, lo único en juego era quién asumía un mayor protagonismo dentro de una bancada que, aseguran en sus equipos de asesores, desde hace tiempo ni siquiera almuerzan juntos. Solo minutos antes habían dejado especificado que la firma del acuerdo sería una vez que estuvieran escritas las indicaciones, no antes, por lo que Araya y la senadora Ximena Órdenes, quien también había participado de las negociaciones y hasta entonces había dado su aprobación, ya se habían retirado.El jefe de bancada de senadores del PPD, Ricardo Celis, dio a conocer el acuerdo junto al ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, y la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN). Se trataba de una negociación que, aunque inconsulta, no había sido secreta. Varios asesores habían advertido a parlamentarios del PS, del FA y de la DC sobre las conversaciones que estaba llevando adelante el senador Araya con el gobierno por fuera de la mesa que se había conformado a instancias de la presidenta del Senado. Y entre el lunes y el martes pasado algunos avisaron que ya había intercambios de “papelitos” con fórmulas sobre invariabilidad. Más aún, en la bancada de senadores socialistas reconocen que Núñez estaba invitando abiertamente a cada partido por separado y no a toda la oposición para seguir adelante las conversaciones a través de bilaterales. Y aunque tenían pendiente una respuesta, sabían que sus pares del PPD ya se habían sentado a la mesa. El 21 de junio, en entrevista en La Tercera, Araya había contado sobre el almuerzo que había tenido días antes la bancada PPD con el ministro de Interior, Claudio Alvarado, donde se abrieron a concordar indicaciones en temas medioambientales y llamaba a los partidos del Socialismo Democrático a retomar la senda de los acuerdos y a distanciarse del Frente Amplio y del PC.Pero desde el PS no hicieron nada por frenarlos.Como en esas comedias de equivocaciones donde una seguidilla de enredos y descoordinaciones conspiran contra los protagonistas de la historia, en los precisos momentos en que se estaba cerrando el acuerdo entre el PPD y el gobierno, los socialistas estaban enfrascados en una pelea interna que dejó en evidencia el vacío de poder al interior del partido y las fuertes diferencias respecto del rol de la colectividad frente al gobierno de Kast.A nueve meses de unas elecciones a las que no puede repostular, la senadora Paulina Vodanovic no ha logrado consolidar el liderazgo dentro del partido, señalan dirigentes socialistas. Y las diferencias y desconfianzas con el resto de la mesa directiva y los parlamentarios de su partido se han acrecentado, afectando la relación y coordinación con el resto de las fuerzas de oposición.Lunes negro a miércoles de terrorEl lunes 6 en la mañana, los secretarios generales de los partidos de oposición, desde la DC al PC, habían recibido el mandato de coordinar para el jueves 9 la reunión de los presidentes de partido con el equipo de abogados constitucionalistas a cargo de analizar un requerimiento ante el TC en contra de algunos artículos de la megarreforma que habían fijado como “líneas rojas”, entre ellos los de invariabilidad tributaria. La vía de recurrir al TC estaba en marcha cuando, al mediodía de ese mismo lunes, se reunió el comité de senadores socialistas para analizar las conversaciones que se habían dado en las dos sesiones de la mesa entre el oficialismo y la oposición convocadas por la presidenta del Senado, que habían tenido lugar el 1 y el 3 de julio, con escaso éxito. Citas a las que habían asistido Vodanovic y Castro en representación del PS.La reunión partió mal y terminó peor, reconocen parlamentarios socialistas, al relatar el duro encontrón que protagonizó la senadora Daniella Cicardini con el jefe de bancada, Juan Luis Castro, y sobre todo con la timonel del partido, Paulina Vodanovic. 7 JULIO 2026