Hace tres años, el departamento de comunicación de la fundación AISGE, que gestiona los derechos de actores, bailarines, dobladores y directores de escena, publicó un informe bastante representativo de lo que sucede en todo el ámbito de la creación cultural, incluido el más importante en términos económicos y de influencia internacional, el del libro. Entre otras cosas, afirmaba que sólo el 23% de los profesionales gana más de 1.000 euros brutos al mes, que el 44% está por debajo de la línea de la pobreza y que, en consecuencia, más del 50% se ve obligado a ejercer empleos no relacionados con su profesión, con lo que eso implica (Estudio sociolaboral, 2023). El objetivo de “vivir dignamente de su trabajo se halla más cuestionado que nunca” —se decía en ese momento— y, por si eso fuera poco, la “degradación de las condiciones laborales” y la derivada “sobreoferta de productos” conducían a una “pérdida de valor de los mismos” que haría “insostenible” gran parte del sector.

Esta semana, ACE Traductores ha puesto en marcha la encuesta de su nuevo Libro blanco de la traducción editorial en España, que cuando esté concluido será el tercero de los que haya elaborado. Quien no esté informado al respecto, puede pensar que, hasta entonces, no hay forma de saber en qué situación se encuentra ese grupo de trabajadores de la cultura, que también son autónomos en su mayoría; pero, teniendo en cuenta que la precarización no ha dejado de aumentar desde la publicación del texto anterior (del año 2010), es difícil que sus conclusiones se alejen positivamente de lo que sabemos hoy: “tarifas estancadas o a la baja”, “trivialización y devaluación de la producción social”, indefensión generalizada, imposibilidad de verificar las ventas de libros (de las que dependen las liquidaciones de derechos) y lo que se definía en suma, quizá con excesiva suavidad, como “alto grado de incumplimiento de la ley de propiedad intelectual por parte de los editores”. Como resultado, más del 70% no se podía dedicar en exclusiva a su oficio cuando se publicó el Informe de valor económico de la traducción editorial (2017).