Pregunta. �Por qu� le gusta que su gente m�s cercana le llame Peter Pan?Respuesta. Porque yo me siento as�, siempre joven, aunque tenga continuos dolores de espalda por los saltos que he dado en el mar durante muchos a�os con la lancha cargada de chocolate.P. �Se ha retirado del negocio?R. Piloto ya no soy, eso est� claro. Pero uno nunca deja el negocio, si le gusta, que es mi caso. Se puede decir que picoteo si veo una fruta que me gusta, pero de manera muy espor�dica.P. �Teme que le identifiquen?R. No lo creo. Quien me conoce sabe qui�n soy, pero no tengo miedo de nada. He pasado por prisi�n alguna vez, aunque nunca se me ha condenado en firme. Soy un superviviente. Yo abr� camino para otros por estas aguas que tenemos ah� enfrente.El hombre que se sienta frente al reportero de Cr�nica form� parte de una peque�a generaci�n de pioneros en un negocio ilegal que iba a mover cientos de toneladas de droga por esa lengua de mar que separa el sur de Europa del norte de �frica como en un beso que nunca se termina de consumar.Esta historia arranca hace dos semanas, durante un encuentro en Tarifa (C�diz) que se extiende durante m�s de tres horas, aunque el contacto previo con �l se produce a trav�s de otro traficante amigo suyo y de dos abogados que tratan con ellos.De hombros anchos y alrededor de metro ochenta, Peter Pan oculta su pelo y parte de su rostro bajo una gorra y unas gafas. Viste vaquero de una firma cara italiana, camisa clara y zapatos marrones. Aunque en su aspecto actual nada hace pensarlo, fue piloto de narcolanchas. De los mejores, de los m�s cotizados.Asegura que sus ojos han sido testigos de alrededor de 350 viajes por el Estrecho de Gibraltar. La fuente asume con todas sus consecuencias que es narco, un delincuente, pero recalca varias veces que �no� es �un asesino ni un criminal�.R. Narco, s�, pero hasta ah�— insiste—. Ahora hay una generaci�n de gente muy mala, muy peligrosa, muy violenta. Y yo no estoy en esas coordenadas. No quiero decir que antes fuera un negocio como los dibujos de Bambi, donde reinaba la paz y no hab�a llantos, pero no tiene nada que ver con cuando empezamos en esto. Hab�a c�digos y lealtad. La lealtad es algo que ahora mucha gente no entiende.Peter Pan empez� a traficar con drogas en 1987, con 17 a�os. Su primera carga fueron dos fardos de 30 kilos de hach�s que acudi� a recoger a una playa del norte de Marruecos.Recuerda que, al llegar al punto que le hab�an indicado, los suministradores le hac�an se�ales con una linterna desde tierra. Un amigo gitano de La L�nea de la Concepci�n, en C�diz, le propuso aquel primer trabajo. �l lo acept�. Rob� una z�diac en Gibraltar, le instal� un potente motor y apret� fuerte el acelerador de su patera.El narco entrevistado por EL MUNDO, durante su encuentro en Tarifa (C�diz), a finales de junio de 2026.CATA ZAMBRANOR. Yo descubr� un mundo nuevo en el Estrecho que estaba ah�, pero que era desconocido para todos y que guardaba un gran tesoro. Desde cr�o me ha ido la marcha. Cuando me hice un chaval empec� que si coca, que si pastillas, que si anfetaminas... la cagu�, la verdad, pero aqu� sigo. Aquella primera vez, en realidad, fue la quinta. Antes fui cuatro veces con mi z�diac robada, yo solo, en mitad de la noche, pero por all� hab�a tantas luces haciendo se�ales desde Marruecos que yo no sab�a a cu�l de todas acudir y me ten�a que volver sin mercanc�a. Imagino que en el mar �ramos unos cuantos pateristas. Al quinto viaje fue la vencida. Yo ya estaba hasta los cojones de ir y no cargar.UN PESQUERO EN MARQUINA Y LA OFERTA DE SU T�OPero la relaci�n de Peter Pan y el mar empieza a�n antes. Un t�o suyo que ten�a un barco pesquero en Marquina (Vizcaya) le propuso enrolarse entre su tripulaci�n para faenar en los mares del norte de Irlanda. Su t�o pens� que, como Peter Pan se hab�a criado entre Gibraltar y La L�nea y sab�a hablar ingl�s perfectamente, su sobrino le vendr�a bien a bordo para hacer negocios.Pas� a�o y medio faenando. Corr�a el a�o 86,87... No hab�a cumplido ni los 18. Peter Pan cuenta que durante ese tiempo gan� m�s de diez millones de las antiguas pesetas (algo m�s de 60.000 euros actuales, un dineral en aquel tiempo).Tras conocer la dureza de la pesca en alta mar, se ape� del barco de su t�o, se volvi� al lugar donde se hab�a criado, al pico m�s al sur de la pen�nsula, y se puli� gran parte de las ganancias en drogas. Fue entonces cuando empez� a conocer a gente de La L�nea que ya sab�a que al otro lado del Estrecho hab�a �unos moros produciendo hach�s del bueno a mansalva�.R. Alguien lo ten�a que traer a la pen�nsula, amigo. �Por qu� no iba a ser yo? Por eso los primeros pateristas fuimos los pescadores, porque conoc�amos el mar. Yo hab�a aprendido a navegar con mi t�o. Comparado con las aguas de Irlanda, el Estrecho es una balsa. Por ese tiempo, casi tocando los 18 a�os, conoc� a la que ahora es mi exmujer, pero eso ya es otra historia (r�e). Mi suegro ten�a mano en el gobierno de Gibraltar y acab� contratado para limpiar las carreteras del Pe��n. Pero a m� me tiraba m�s el mar, la aventura, la adrenalina, no te voy a enga�ar.P. �Para qui�n trabajaba usted por ese entonces?, cuestiona de nuevo el reportero.R. Para gente de La L�nea. Por ese tiempo todo era muy sencillo, apenas hab�a vigilancia. Viajaba en camiseta y calzonas de ba�o. A la vuelta, yo llegaba con la droga, se la entregaba a un barco pesquero de atunes que estaba cerca de la costa y esa gente lo guardaba hasta que llegaban a puerto. Despu�s de ese primer viaje en el que recog� dos fardos de hach�s, vinieron muchos m�s y la carga fue creciendo. Ocho paquetes, 16, 20...P. Imagino que luego empez� a traficar con m�s personas.R. Tuve que hacerme con lanchas m�s grandes y potentes. Empezaron a ponerme personal a bordo. Sol�a ir con un espa�ol y un moro. El moro se montaba cuando yo llegaba a Marruecos. Sol�a ser el hijo, el sobrino o alguien de mucha confianza del patr�n marroqu�. No es lo mismo dejarle dos fardos a un pardillo que viaja solo en una z�diac que dos toneladas de hach�s. En los 90 el negocio creci� mucho. Por ese tiempo yo era capaz de colar tres toneladas, pero ya no era un juego sencillo. La presi�n policial creci�. Pusimos nombres a las barcazas de la Guardia Civil: la 55, la Rasposa...P. �Cobraba en dinero o en en especie?R. Si pod�a elegir, ped�a que me pagaran con fardos. Si colaba 500 kilos, ped�a 100 para m�. Yo luego los revend�a por mis canales propios. Hab�a toda la droga que quisieras, no faltaba. Y yo pasaba de l�os para cobrar en billetes porque muchas veces la mercanc�a iba a Francia y me dec�an que por el camino se hab�a perdido por un robo o por una operaci�n policial y que hab�a problemas en el pago. Durante muchos a�os cobr� entre 160 y 180.000 euros por cada trabajo. Eso ya no existe.Un joven 'Peter Pan' en una foto cedida por �l. Se encuentra pixelada por expresa petici�n del narcotraficante.CEDIDA / EL MUNDOP. �Cu�nto dinero cree que ha hecho en todo este tiempo?R. Alrededor de 20 millones. Pero no s�lo como piloto. Piensa que yo he movido mi propia mercanc�a.LOS 162 PAQUETES A MARSELLAEl Estrecho de Gibraltar es la franja mar�tima que separa Europa de �frica. Se trata de la frontera natural m�s desigual del mundo. En ning�n otro rinc�n del planeta hay tanta diferencia de desarrollo socioecon�mico como la que se da entre Espa�a, el pa�s europeo m�s al sur del continente, y Marruecos, el m�s al norte de �frica. El tramo m�s angosto del Estrecho lo forman los 14,4 kil�metros de distancia en l�nea recta que separan Punta de Oliveros, en Tarifa, —donde Peter Pan se deja fotografiar para EL MUNDO— de Punta Cires, un islote marroqu� al oeste de Ceuta.Los antiguos griegos lo llamaban las Columnas de H�rcules, el final del mundo conocido. Ubicaban su lado norte en el pe��n de Gibraltar (a 426 metros de altura) y el sur en el monte Hacho (204 metros) de Ceuta —aunque tambi�n hay quien lo sit�a en el monte Musa (581 m.), en Marruecos—.Desde hace alrededor de cuatro d�cadas, miles de toneladas de resina de cannabis cultivada en las monta�as de Marruecos han llegado hasta las costas andaluzas en forma de fardos de hach�s. Luego, convertida en porros, recorre las calles de toda Europa.Primero lo hizo en barcos, en botes pesqueros y en z�diacs. Despu�s, en peque�as lanchas. Incluso hay quien se ha atrevido a mandar la mercanc�a en avionetas y en helic�pteros. Ahora, el transporte de mercanc�a se realiza en potent�simas embarcaciones semirr�gidas de catorce y diecis�is metros de eslora con hasta tres, cuatro y motores. Y no s�lo se trafica con hach�s. Tambi�n con coca�na.Desde los a�os 80 los narcos andaluces, eficaces intermediarios entre los productores marroqu�es y las mafias de distribuci�n que trafican por toda Europa, han utilizado las infinitas playas del litoral gaditano para alijar sus mercanc�as. Conil de la Frontera, Barbate, Vejer, Chiclana, Sanl�car de Barrameda, La L�nea, Tarifa…Andaluc�a, y en especial la provincia de C�diz por su proximidad al pa�s norteafricano —y, a�n m�s en concreto, las playas de la comarca del Campo de Gibraltar—, es donde mayor actividad se ha registrado desde que el chocolate del moro comenz� a llegar por v�a mar�tima a Espa�a. De los 886 kil�metros de costa que tiene Andaluc�a, C�diz cuenta con casi un tercio (252 kil�metros).Algunos de los narcotraficantes de La L�nea de la Concepci�n (C�diz) y de Gibraltar que fueron pioneros en el negocio del tr�fico de drogas con el uso de lanchas que cruzan el Estrecho.EL MUNDOLa provincia tiene el Mediterr�neo al este y el Atl�ntico al oeste. Tarifa, donde Peter Pan se entrevista con el periodista, es la localidad que divide dicho mar de dicho oc�ano.Pero hubo un tiempo, all� por los 2000, que el Estrecho se le qued� �chico� a Peter Pan. En tres ocasiones, este narco lleg� con su lancha hasta la costa de Marsella, la principal ciudad del sur de Francia. De nuevo era un pionero. Realiz� el trayecto por �puro mar abierto�, dice, �bordeando las Baleares�. Junto a �l viajaron cuatro marroqu�es. �Igual de locos que yo, claro�, suelta. La carga m�xima que traslad� fue de 162 paquetes. Cerca de cinco toneladas de hach�s.�Los dos primeros env�os salieron bien. Pero en el tercero nos salieron una fragata francesa y dos helic�pteros a unas 330 millas de Marsella. Conseguimos tirar toda la carga al mar, aunque acab� preso unos meses. A�n no s� c�mo nos pillaron�.P. �C�mo fue la vuelta despu�s de aquellos dos alijos que le salieron bien?R. Tard�bamos un par de d�as en volver. Sin carga encima, la lancha da muchos saltos con las olas y es mucho m�s inestable que con mercanc�a. Volv�amos bordeando la pen�nsula, a varias millas de la costa: Barcelona, Tarragona, Valencia, Almer�a... En Marsella me sacaban 200 petacas de combustible para empezar el camino de vuelta. Y en Valencia ten�an que sacarme otra vez. Sal�a un barco a la mar y repost�bamos.P. �Cu�ntos pasos ha tenido por prisi�n?R. En Espa�a s�lo una vez. Estuve unos meses, menos de un a�o, en la c�rcel de Almer�a. Mi madre sufri� mucho por ese tiempo porque mi hermano tambi�n hab�a ca�do preso, en C�diz. Hab�a semanas que se hac�a m�s de ocho kil�metros en un s�lo d�a para ir a vernos a los dos. Nos llevaba ropa, algo de comida... Pero yo siempre he sido un buscavidas. En la prisi�n de El Acebuche me mont� mi propio quiosco de tabaco y g�isqui. De cr�o, con 16, pas� como por un centro de menores de esos, por 30 cajas de contrabando de Gibraltar que me pillaron junto a un amigo.P. Dicen que varios pilotos gibraltare�os eran muy buenos. �Conociste a Alan Parker (un traficante ya muerto)?R. Yo le ense�� a pilotar. Me llam� un d�a porque ten�a que llevar 40 cajas de tabaco a Estepona. Aquel primer encargo era entreg�rselas a un taxista con negocios de contrabando de pitillos. Fuimos uno delante del otro. No paraba de meterme el morro de su lancha en mis motores. Pens�: "Este me va a matar". Tiempo despu�s vino conmigo a meter hach�s. En dos viajes aprendi� el oficio y ya no vino m�s. Se hizo piloto de los buenos, s�.P. �Nunca trafic� para los clanes del norte de la pen�nsula?R. S�. He pilotado lanchas para ellos... Fue en mis inicios. No dir� a�os concretos ni m�s nombres para evitarme problemas. El enlace con ellos fue un amigo que trabajaba por el norte y que se baj� al sur porque lo estaban buscando. Empec� con el tabaco de Gibraltar, subi�ndolo hasta Lisboa por la costa portuguesa. All� lo recog�an otros lancheros que lo sub�an a Galicia. Luego vino el hach�s. Y, m�s tarde, la blanca.P. �Qu� ocurr�a cuando perd�a una mercanc�a?R. Ahora hay mucho robo. Antes se robaba, pero no como ahora. Siempre he odiado a los chivatos. Los vuelcos se hacen porque hay chivatos. En mi �poca yo pod�a lanzar al mar una carga entera de varias toneladas porque me persegu�an los verdes y no pasaba nada. Ahora el due�o marroqu� de la droga se piensa que le han robado la droga sus pilotos o que otros se han enterado por un soplo de d�nde est� la guarder�a y han ido a por la carga. Pero en los 80, los 90 y principios de los 2000 no era as�. Yo, cuando daba ocho o nueve portes con �xito, iba a ver a mis patrones de Marruecos. Me abr�an las puertas de su casa, me pon�an comida, alcohol, coca, putas... Cuando ya hab�a empezado la fiesta, te ven�an a ver a solas, te echaban a un lado y te dec�an: "Amigo, �qu� pas� con esa carga de tal sitio que no lleg� a los compradores?". Yo se lo explicaba y todos tan amigos. Confiaban en m� porque les estaba haciendo ganar mucho dinero.Peter Pan cuenta que su madre y su hermano llevan 20 a�os viviendo en Medell�n, aunque vienen de vez en cuando a Espa�a. Sin entrar en m�s detalles personales, su relato suena a una enciclopedia del narcotr�fico. Asegura que por el puerto de Algeciras no s�lo se meten grandes partidas de coca�na en contenedores. Dice que resulta �muy sencillo� colar 50 kilos de farlopa en Espa�a cuando llega un buque.�Hay motos de agua y peque�os barcos recreativos que se acercan adonde est�n esos grandes mastodontes antes de llegar a puerto. Uno de los tripulantes lanza dos mochilas cargadas de coca y luego entran por el puerto deportivo de Sotogrande. As� tambi�n se hace mucho dinero con poco ruido. Lo importante es tener los contactos necesarios al otro lado del charco�.P. �Usted los tiene?R. Te he dicho antes que s�lo trabajo si es algo muy goloso y con poco riesgo. Si es as�, me lo pienso. Pero tampoco te estoy diciendo que siga en activo. T�matelo como consideres.P. Yo creo que s�.R. Eso es una creencia, nada m�s. Hace a�os que vivo de mis otros negocios: tengo taxis, una empresa de construcci�n... Ser� narco hasta que me muera, porque ese veneno nunca te deja, pero la �poca dorada ya acab� para m�. Ahora todo es muy complejo.P. �Por qu� ha decidido concederme esta entrevista?R. Por una persona que me habl� de ti. Me dijo que eras de fiar, que cuentas el negocio desde todos los puntos de vista, aunque a los malos nos das mucha ca�a. Yo no voy a ocultarte lo que he sido, pero no soy un criminal ni un asesino. �Te has sentido amenazado en alg�n momento?R. No.R. Pues con eso me quedo yo. Cada uno se dedica a lo que se dedica. T�, a tus historias. Yo, a las m�as.P. Pero las suyas son ilegales. Act�a fuera de la ley.R. El tabaco mata y es legal. El alcohol mata y es legal. �Te he respondido?