NoticiaJorge Eliécer Laverde, abogado experto, explica los principales retos que existen a la hora de hacer control fiscal de manera costo eficiente.El control y vigilancia de los recursos debe ser eficiente en costos. Foto: Foto: IA11.07.2026 20:29 Actualizado: 11.07.2026 20:32

Existe una forma de menoscabar el patrimonio público de la que hablamos poco y que va más allá del funcionario que comete un delito: se trata del malgasto en trámites de control fiscal que cuestan más de lo que producen en vigilancia, de esfuerzos que terminan valiendo más que aquello que buscaban proteger.El punto tiene consecuencias concretas y por eso nos debemos preguntar ¿cuánto cuesta vigilar y cuánto de eso se justifica? Perseguir durante años un detrimento pequeño con equipos especializados, peritos y expedientes que superan el valor de lo perdido, salva una cifra pero impacta el erario de forma mayor; la cuenta final puede salir en rojo aun cuando el caso al final sea eficaz pero, por tanto, no eficiente. LEA TAMBIÉN Vigilar con eficiencia también significa vigilar con inteligencia. Una vigilancia que está atenta de su propio costo protege mejor lo que promete cuidar; la eficiencia que se le exige a quien administra conviene exigírsela, primero, a quien controla.De ahí salen decisiones y claves muy concretas. La primera consiste en pensar antes de abrir una actuación. Antes de lanzar una auditoría o un proceso administrativo, conviene estimar cuánto de los recursos comprometidos se pueden recuperar de verdad y cuánto costará hacerlo. Esto con el ánimo de enfocar el esfuerzo donde realmente rinda. La capacidad de vigilancia y control de las entidades siempre es limitada, por lo que concentrarla en los riesgos que más duelen hará que la inversión rinda más que repartirla en montos menores. LEA TAMBIÉN La segunda clave consiste en priorizar por riesgo: el grueso del detrimento se concentra en los grandes contratos, en el gasto que se repite año tras año y en los desvíos que reaparecen una y otra vez. Ahí debería ponerse primero la lupa. En la actualidad monitorear y analizar procesos y datos resulta más económico que antes gracias a la tecnología: cruzar bases de datos, conectar los sistemas de contratación y analizar la información digital permite encontrar en horas lo que antes tomaba meses de visitas. Quien detecta posibles irregularidades a bajo costo puede darse el lujo de ser exigente.La tercera clave es prevenir: advertir a tiempo, mientras el riesgo sigue siendo riesgo y todavía queda margen de maniobra, le saldrá al presupuesto mucho más barato que perseguir un recurso público ya disperso. Usada con prudencia, la prevención resulta la manera más económica de proteger y muchas veces la mejor protección de recursos es la que se evita de antemano.La cuarta clave consiste en medir lo que importa. El buen desempeño del control fiscal se mide en cuánto dinero público se cuida de verdad, descontando lo que le costó cuidarlo. Esto es más importante que el número de hallazgos que se anuncian o de procesos que se abren. Conviene que ese cálculo ordene las prioridades y deje el ruido en segundo plano; conviene también ahorrar esfuerzos de vigilancia, porque cuando tres investigaciones distintas persiguen en paralelo el mismo hecho, el costo se triplica mientras la protección sigue igual.Jorge E. Laverde. Abogado constitucionalista | PhDGestión pública y control institucional Foto:Jorge E. LaverdeTodo esto no es excluyente con la mano firme contra la corrupción ‘pequeña’: cuando el robo de recursos públicos es sistemático, su tamaño se mide por lo que revela y por lo que vale desalentarlo, más que por cada peso. Y ahí el control se justifica aun cuando la suma parezca menor. El criterio abarca la cifra y, sobre todo, el riesgo que esconde y el mensaje que queda al pasarla; cuidar con cabeza reúne proporción, mano firme y buen juicio a la vez.El control fiscal se juzga por lo que se denuncia y, sobre todo, por lo que logra cuidar con el mejor uso de cada peso para la vigilancia e investigación; un control que se toma en serio su propio costo protege dos cosas al tiempo: los recursos que vigila y el dinero que gasta en vigilarla. La autoridad para exigir eficiencia nace de practicarla en casa. Jorge Elécer LaverdeAbogado constitucionalista | PhD Gestión pública y control institucional Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.