ColumnistasMantener la disciplina fiscal a fuerza de recortes indiscriminados puede eliminar músculo institucional y deteriorar aún más los servicios públicosEscucharPor Andrés Fernández Arauz11 de julio 2026, 05:30 a. m.Recortar el gasto público siempre suena responsable. En un país con deuda alta, ingresos bajo presión y muchas necesidades insatisfechas, nadie debería defender el desperdicio. Pero una cosa es ahorrar y otra aplicar una tijera pareja, como si todas las instituciones tuvieran la misma estructura presupuestaria. En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.
Recortar no es lo mismo que ahorrar
Mantener la disciplina fiscal a fuerza de recortes presupuestarios indiscriminados puede eliminar músculo institucional y deteriorar aún más los servicios públicos










