NoticiaEl 10 británico embriagó de felicidad a los apasionados británicos, que sueñan con el final de la maldición de 1966.Noruega vs. Inglaterra Foto: AFP11.07.2026 18:46 Actualizado: 11.07.2026 18:58
"¡Hey Jude! Cantó el Hard Rock Stadium de Miami en voz de 64 mil aficionados fascinados por la victoria 2-1 de Inglaterra contra Noruega, que anhelan sacudirse una extensa maldición.Arranque de poder a poderEn el primer cuarto de hora la novedad era el entusiasmo de los hinchas de Noruega, inferiores en número pero no en entusiasmo, haciéndose escuchar en medio del 'England, England ' que retumbaba de cuando en cuando en el Hard Rock Stadium de Miami.Los ingleses se repetían en cambios de frente que no inquietaba, Kane descendía más al medio para conectar con Bellingham y Haaland en la suya, apenas trotando, casi caminando, fingiendo desidia. Nada más peligroso...Pero se olvidaba de los arcos, tomando todos suficientes precauciones. Hasta que a los 28 minutos inventó Bellingham el tiro libre que cobro desviado Kane, debieron dejar, cómo pedía la tribuna, que entrara Beckham, en su traje, a cobrarlo...Noruega vs. Inglaterra. Foto:Getty Images via AFPY entonces Haaland, el que parecía no estar, avisaba con su cabezazo frontal a manos de Pickford que vendría el primer gol, la pérdida de Kane en el medio fue directo a Shjelderub, a los 34 minutos, y enloqueció a los ex fríos noruegos: toma tu remo de pura felicidad!A los 38 perdonaba el segundo el mismo verdugo y a los 39 era Sorloth el que se hacía volar a Pickford y eso, ante un gigante como Bellingham, era una provocación: un pase que lo encontró libre acabó con dos zagueros tirados en el camino, un remate abajo casi desde el suelo y un golazo para el 1-1 a los 45. Qué momento! Hey Jude cantaba la tribuna cuando vino el grito en vano del 2-1: un fuera de lugar arruinó el festejo de Kane.Complemento de tensión y locura inglesaY apenas volvían de los camerinos cuando el turno de gritar sin ver el tanto en el marcador era para Noruega, la jugada que se anuló por una falta previa de Haaland y un respiro a los ingleses, que del camerino son Rice en el intermedio y salieron casi anestesiados.Noruega vs. Inglaterra. Foto:Getty Images via AFPY nuevamente iban y venían los golpes, tal vez sin tanta llegada a los arcos pero con un despliegue físico descomunal, un show de Nusa en Noruega y de Eze primero y Spence después, explotando la espalda de los agotados laterales rivales, incapaces ya de hacer tanto daño con centros a Haaland. Cansados también parecían Kane y Madueke y ya por la banda derecha no había mayor amenaza.Y a pesar de todo se las arreglaban los vikingos para estrellar un balón en el travesaño cuando parecía inerme Pickford y en el lado inglés perdonaba también Saka, en un duelo de tensión y nerviosismo hasta que se completaron los 90 minutos reglamentarios.Pero a este nivel el cansancio, sin duda, es sicológico. Porque con un par de sorbos de rehidratantes fue otra Inglaterra en el arranque del tiempo extra, una que olió debilidad en Noruega y apenas a los 3 minutos, tras un rechazo defectuoso del portero, encontró a Bellingham entrando como un camión al área y definiendo sin piedad para el 2-1. Otro golazo de Jude, otro coro ensordecedor, y ya van seis en este Mundial en el que amenaza con ser gran figura.Spence entró a los 86 minutos y a él le cometían la falta que marcaba como penalti inicialmente el juez pero que luego, en la revisión del VAR, descalificaban pues la pierna del atacante fue al frente de la del zaguero y no hubo infracción.Noruega vs. Inglaterra. Foto:EFEInfortunadamente ya no había mayor reacción en un elenco noruego que sufría a mares en casa balón largo y que ya ni con el remo en las tribunas lograba reaccionar. Incluso Inglaterra desperdició el tanto definitivo a los 109 minutos en una ¡triple ocasión! con Kane y Eze disparando desde ambos costados. Se fue Bellingham en medio de una ovación para darle paso a un central: 'another brick inthe wall' (otro ladrillo en la pared) montaba Tuchel para un cierre de angustia y, ahora sí, agotamiento de los suyos.El reloj fue el último aliado de la causa inglesa y así se abrió camino a la semifinal, amparado esta vez no en el goleador Kane, de discreta jornada, sino de Jude a quien, ebrios de esperanza y mucha, mucha cerveza, corearon a la salida del estadio los aficionados que ya palpitan el fin de la maldición de 1966.JENNY GÁMEZEnviada especial@JennyGamezaMás noticias de deportes Sigue toda la información de Deportes en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.










