Inglaterra quiere soñar que esta vez sí la maldición puede romperse. Con más lucha y temple que fútbol, con la indispensable dosis de fortuna necesaria, con el oportunismo de Jude Bellingham, bigoleador por segundo encuentro consecutivo, y con un esfuerzo físico descomunal, superó 2-1 a una aguerrida Noruega que llevó a los británicos al alargue y no mereció la derrota. Hay muchos partidos dentro de un mismo partido. Los que conocen el fútbol desde bien adentro repiten esta certeza como un mantra. En la mayoría de las ocasiones se trata de golpes de timón que ocurren de manera más o menos fortuita, debido a alguna circunstancia aislada y no siempre dentro del contexto general del juego. Pero hay veces que son los técnicos quienes planifican los distintos momentos del juego con anticipación. Fue el caso de lo ocurrido en Miami.Stale Solbakken pensó el choque contra los ingleses por etapas. La primera duró exactamente media hora. Paró a los suyos en campo propio con un 4-1-4-1 bien cerrado y sin presionar al rival e Inglaterra cayó en la trampa. Con la pelota en su poder no supo hacer más que moverla de un lado a otro sin asomo de profundidad ni cambio de ritmo. Orjan Nyland observó con total tranquilidad la nada que transcurría a más de 20 metros de su valla. Ya llegaría el momento de que empezaran a pasar cosas.El travesaño salva a Jordan Pickford tras el cabezazo de AjerMarta Lavandier - APEn la vereda de enfrente, las decisiones fueron más puntuales. Con Jarell Quansah suspendido luego de su expulsión contra México y Reece James todavía en fase de recuperación de una lesión (recién ingresó promediando la segunda parte), Thomas Tuchel decidió desarmar la correcta zaga central que habían formado Ezri Konsa y Marc Guéhi para colocar al defensor del Aston Villa en el lateral derecho dar entrada a John Stones por el centro. Cuando a la media hora Noruega dio el paso al frente que había diseñado Solbakken como segunda parte de su plan, buscó ese sector y duplicó su acierto, porque encontró todas las ventajas posibles. Andreas Schjelderup destapó la fragilidad de Stones a los 33, le pellizcó el balón y estuvo a punto de poner a Erling Haaland de cara al gol. Dos minutos más tarde, Martin Odegaard abrió para el extremo del Benfica, que le sacó medio metro de ventaja a Konsa y soltó un zurdazo alto y cruzado. La pelota superó a Jordan Pickford, pegó en el palo y se fue a la red. Anderson hace lo posible para frenar a Erling Haaland; el goleador de Noruega no pudo convertirRebecca Blackwell - APEn el medio, Haaland le había ganado por arriba a Stones para cabecear a las manos del arquero que estaba celebrando ser el futbolista que más veces vistió la camiseta inglesa en Mundiales. Después, Alexander Sorloth terminó mal otras dos llegadas claras. Fue entonces, a punto del descanso, cuando se dio una de esas circunstancias fuera de contexto: Anthony Gordon buscó la diagonal del centro a la izquierda que le marcó Jude Bellingham -intrascendente hasta ese instante-, el hombre del Real Madrid controló de derecha y definió con un zurdazo cruzado. 1 a 1. El momento británico estuvo a punto de prolongarse con lo que hubiese sido un golazo de Harry Kane, anulado por offside. La segunda mitad vio desde el mismo inicio el tercer capítulo que el entrenador nórdico había pergeñado en su pizarrón. Consistía en presionar bien alto para pasar de dominado a dominador absoluto del encuentro. Volvió a salirle bien, aunque no perfecto. Durante 40 minutos y pese a los múltiples cambios -de jugadores y posiciones- que fue introduciendo Tuchel, el conjunto vikingo le mostró al mundo que sabe manejar muy bien la pelota; pero sobre todo que es temible cuando los centros aéreos vuelan sobre el área rival. Gol de Jude Bellingham para InglaterraELSA - GETTY IMAGES NORTH AMERICAPickford le tapó un frentazo abajo a Haaland. Marcó un tanto Heggem luego de un córner a los 9, anulado por falta previa al lanzamiento de esquina del goleador de Manchester City. Hizo temblar el travesaño con un cabezazo Ajer a los 30 y durante ese largo lapso de tiempo Noruega le metió el susto en el cuerpo a los ingleses merodeando su área sin interrupción. Pero no supo capturar a su presa y la frustración lo agotó física y mentalmente. Los ingleses no desperdiciaron la vida extra que le dio el rival. La resurrección inglesa la inició Bukayo Saka a los 43, con un desborde y un centro rasante que salvó Fredrik Aursnes, y se prolongaría en el alargue. Nyland le ahogó el grito a Kane a los 2 minutos, y le regaló el 2-1 a Bellingham 60 segundos más tarde al dar un rebote largo ante un disparo lejano de Morgan Rogers.A esas alturas, a los nórdicos les pesaban tanto el calor y la humedad de Miami como la decepción por su momento perdido. Acalambrados varios de sus defensores y fundido Haaland, que dijo basta en el descanso del suplementario, Noruega se quedó sin fuerzas para remar el resultado adverso.Caben muchos partidos en un mismo partido. Solbakken planificó a conciencia cada uno de ellos y su equipo los ejecutó de la mejor manera posible. Le faltó el tiro de gracia, ese que tenía guardado Bellingham. Pasaron 60 años desde aquel único título oficial -el Mundial de 1966- ganado por los inventores de este juego en toda la historia. Ahora vuelven a una semifinal, como en Italia 90 y Rusia 2018. Atravesaron sufriendo cada una de las etapas eliminatorias, se ganaron el derecho a soñar. 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Inglaterra quiere soñar que esta vez sí la maldición puede romperse: gracias a Bellingham viajó a semifinales
En el alargue superó a Noruega por 2-1, gracias a las anotaciones del jugador de Real Madrid; polémicas e invertenciones del VAR











