Después de un primer tiempo que cerró de manera turbulenta, la segunda mitad del partido entre Noruega e Inglaterra inició de la misma manera, con una jugada polémica apenas a los 57 minutos, donde los noruegos veían cómo le anulaban su segundo gol de la tarde.

Fue en un tiro de esquina que, después de un cabezazo y un rebote de Jordan Pickford, Torbjorn Heggem empujaba el balón a las redes para poner el 2-1 en el marcador a favor de los escandinavos, pero una revisión del VAR echó todo para atrás.

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Después de una revisión por parte del árbitro central, Clément Turpin, se determinó que Erling Haaland había empujado a uno de sus rivales, por lo que se marcó falta, el gol fue anulado y se ordenó repetir el tiro de esquina.

Debido a que la infracción se cometió antes de que se cobrara el tiro de esquina, la regla indica que se debe repetir el saque de esquina en lugar de reanudar con un balón a tierra, como ocurriría con cualquier otro tipo de falta. El tiro se volvió a realizar, pero en esta ocasión no generó peligro alguno.