Retratos contempor�neosEl secretario general del Partido Popular ha hecho de la violencia ret�rica y del exabrupto bulero una de las herramientas de su puesta en escena en el Congreso de los Diputados. Feij�o lo trajo consigo de Galicia en verano de 2023 y le encarg� dispensar sin reparo la dentellada y el veneno que a �l le faltanEl secretario general del PP, Miguel Tellado.Actualizado S�bado,
julio
22:59Alguna vez dijimos que en la sonrisa amplia de Miguel Tellado se puede leer la verdadera misi�n de este pol�tico barrenero: cada uno de los dientes que luce perfectamente alineados y sujetos a la enc�a son la espoleta de una granada de mano. Cuando Tellado sonr�e en rueda de prensa o en su esca�o del Congreso de los Diputados conviene echar el cuerpo a tierra. Naci� en El Ferrol en 1974. Estudi� Ciencias Pol�ticas en Santiago de Compostela. Enred� en asociaciones de estudiantes, colabor� con prensa local y lleg� al Parlamento gallego. Se aup� hasta el lugar de los camaradas de confianza de Alberto N��ez Feij�o y desde ese mismo momento asumi� la condici�n de flecha justiciera del PP consciente de que la pol�tica, de �l hacia abajo, est� poblada de enanitos manejabes y asustadizos abducidos por el miedo a perder el sitio y con un sonrojante servilismo de ejercicios de mitolog�a. Miguel Tellado lleg� a Madrid con Feij�o cuando alguien decidi� que era Feij�o el Jesucristo Superstar que el PP andaba buscando. Esto sucedi� despu�s de partirle la carrera a Pablo Casado de un solo tajo por poner en duda algunas cosas dudosas de Isabel D�az Ayuso. Tellado vino en la primera avanzadilla y entr� en el Congreso de los Diputados convencido de ser un Fraga inseminado de Aznar. Caminaba por los pasillos del caser�n de San Jer�nimo a buena velocidad, como con prisa por decirle cuatro cosas a los rojos, a los comunistas, a los bolivarianos y hasta a los dem�cratas por cualquiera de los m�todos que tra�a ensayados de Galicia. El de la burrada m�s abrupta y el de afirmaci�n m�s canallesca son los que mejor le funcionaron. Y desde verano de 2023, coincidiendo con la sesi�n constitutiva de la XV Legislatura de las Cortes Generales, Miguel Tellado no ha hecho otra cosa que abundar en su f�rmula vaciando los pulmones de azufre en cada intervenci�n.El PP tiene a este hombre como el Pedro S�nchez tiene al Ministro de Transportes, �scar Puente. Uno y otro representan de manera formidable la estampa que pint� Goya en una pared de la Quinta del Sordo: Duelo a garrotazos. A los dos se les caen las hormonas b�licas pernera abajo y a veces, indistintamente, se convierten un poco en material de circo. Dec�a que Miguel Tellado ejecuta la pol�tica parlamentaria de una manera muy antigua. Es implacable vengando a su jefe, pero en cada una de esas venganzas hace un tirabuz�n a�n m�s peligroso dando curso legal a la fantas�a, la invenci�n, el chisme o la mentira. Cuatro herramientas que terminan grapando al rechazo general a quienes abusan de su empleo. Pudiera ser que a este pol�tico confunda la oratoria acerada con una descarga de cartuchos morraleros. Sue�a tanto con desbancar de cualquier manera al PSOE que ha perdido su realidad. Puede despertar cierta curiosidad en las primeras sesiones parlamentarias, pero en cuanto ves el material nocivo que dispensa indiscriminadamente entiendes que es un pol�tico de un solo uso. En una de sus �ltimas perlas afirma que los acuerdos entre PP y Vox afianzan el "centroderecha". Un d�a, de escuchar estas cosas, van a estallar los vitrales del Congreso. Antes o despu�s algunas frases malsanas terminan como lo que son: un desolado alarido.Miguel Tellado, tan receloso que parece ya toreado, es la embestida que le falta a Alberto N��ez Feij�o vestido de coronelito. Est� convencido de que el centrismo aquel del que su partido hizo voluntad y destino es un muermo. La pol�tica se ha enervado en todas direcciones y hoy s�lo tienen sitio los que hacen sonar sin cautela las trompetas del apocalipsis metiendo en la morcilla oratoria toda la sangre posible del enemigo. Este hombre es un profesional abnegado, aunque de un oficio atosigante con escaso rendimiento para la salubridad pol�tica de Espa�a. Es de los que se hacen fuertes en la feliz miseria de los dem�s.Quien m�s quien menos le ha escuchado soltar por la boca barbaridades de voluntad mortificante y abultar la condici�n natural del disparate y la mentira en el Congreso de los Diputados. Sin apuro por mentir ni medida en la manipulaci�n se va embalando hacia arriba. C�mo no entender que Feij�o necesite a Tellado. Sin �l no tendr�a escapatoria. El inconveniente es que esa alma gemela es como tener un par de sacos de gravilla amarrados al cintur�n. En cuanto decida soltar al jefe con el peso muerto del lastre no habr� vuelta atr�s. Quiz� ninguno de los dos siente necesidad de fiarse nada entre ellos. La versatilidad de Tellado para hacerse la Tizona del PP lo empodera en ese lugar extremo al que se ha visto arrastrado el partido por falta de reflejos. Los rojos propiamente dicho no se lo han podido poner m�s f�cil, y aun as� tienen que hacer cada sesi�n de control unas piruetas evang�licas en el trapecio para que Abascal no les mordisquee m�s tostada. Lleno del furor de los redentoristas, sus intervenciones est�n al servicio de la burrada m�s gorda degradando un poco m�s el paisaje de la C�mara Baja. Sucede con todos los grupos mayoritarios del Congreso de los Diputados, cierto es, pero algunos lo estiran m�s lejos por desesperaci�n o por urgencia de derribo.Miguel Tellado es una forma violenta de hacer pol�tica a la �ltima moda. Habla enviscando bulos. El mayor peligro de los buleros, los enredas y los violentos es quedarse anacr�nicos, pensar poco y antiguo. A veces toleras a los m�s fan�ticos por miedo. Feji�o lo necesita m�s que a s� mismo. Esa fuerza levantisca que �l no tiene.







