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En la década de 1960, unos científicos soviéticos introdujeron el cangrejo real rojo en el mar de Barents, entre Rusia y Noruega. Desde entonces, estos crustáceos se extendieron con rapidez en esas aguas y alteraron los hábitats marinos locales. La especie puede alcanzar una envergadura de casi dos metros (1,8 metros) y se caracteriza por un caparazón pesado y espinoso.
El animal es considerado un manjar muy apreciado en el mercado de mariscos. Sin embargo, en la naturaleza su función es completamente diferente: se alimenta de organismos que viven en el lecho marino y genera un fuerte impacto en los ecosistemas.
El cangrejo real es conocido por su gran envergadura. Foto: EFE
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