En 2025, el ranking de las 50 Mejores Playas del Mundo (The World’s 50 Best Beaches) situó en su primer puesto a Cala Goloritze, una cala encajada entre acantilados de 500 metros en la costa oriental de Cerdeña, superando a destinos de Filipinas, Tailandia o la Polinesia Francesa. “Se siente como algo más que una playa: su belleza cruda tiene una forma de tocarte emocionalmente en el momento en que la miras”, describen los creadores del ranking.
La paradoja es que esa playa, hoy considerada la más bonita del mundo, no existía hace 65 años. Y que durante casi dos décadas después de formarse, apenas la conocían los pastores que vivían en el altiplano de Golgo. La playa de Cala Goloritze nació de un accidente geológico. Según las fuentes oficiales de turismo de Baunei, el municipio al que pertenece la cala, los pastores de la zona contaban que la pequeña playa se formó en los años cincuenta tras un desprendimiento de la pared de arenisca. La fecha más citada en fuentes institucionales italianas es 1962. Hasta entonces, ese tramo de costa era solo roca y mar.
La escalada que lo cambió todo
Durante casi veinte años después de su formación, Cala Goloritze era un lugar frecuentado casi exclusivamente por los pocos pastores que conocían el camino de bajada desde el altiplano. Lo que transformó para siempre su destino fue un ascenso. En 1981, los escaladores Maurizio Zanolla, de Trento, y Alessandro Gogna, de Génova, se convirtieron en los primeros en conquistar la cima de Punta Caroddi, el pináculo de piedra caliza de 143 metros que preside la cala como una aguja sobre el mar.







