Noruega es una de las grandes sensaciones del Mundial. De la mano de Erling Haaland en la cancha y de Stale Solbakken en la banca, el elenco nórdico se instaló en los cuartos de final tras dar el batacazo ante Brasil.
El dulce momento fue algo que pocos imaginaron el 13 de marzo de 2001, cuando el corazón de Solbakken se detuvo durante siete minutos. Ese día se encontraba participando en un entrenamiento con el FC Copenhague, cuando sufrió un infarto.
De no ser por el médico Frank Odgaard, el DT hubiese cumplido 25 años bajo tierra. El facultativo del club notó rápidamente que lo que el jugador estaba sufriendo era un infarto e inició las maniobras de reanimación junto con llamar a una ambulancia. Ese acto le salvó la vida, pues si bien fue declarado clínicamente muerto, logró ser reanimado en el trayecto al hospital, donde permaneció 26 horas en coma.
“Recuerdo que vi una luz azul y después apareció un túnel. Recuerdo que pensé que me gustaría quedarme un poco más”, contó el técnico al podcast Drivkreft. En ese intertanto su madre, que vivía en Noruega, pensaba cómo llegar a Dinamarca para estar con su hijo.
“Mi madre me contó que mientras viajaba a donde yo estaba, sin saber mi estado real de salud, estuvo pensando en cómo organizar mi funeral”, reconoció en una entrevista con La Gazzetta dello Sport.













