AnálisisInforme de la ONU expone los límites de combatir el narcotráfico con estrategias del siglo XX cuando el crimen opera con la lógica del siglo XXI. La cocaína sigue siendo una de las drogas más traficadas en el mundo. Foto: Policía Cali11.07.2026 02:01 Actualizado: 11.07.2026 02:01

El 26 de junio, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) presentó su ‘Informe mundial sobre las drogas 2026’, que señala que el mercado mundial de las drogas atraviesa su transformación más profunda desde la consolidación del mercado global de la cocaína en la década de 1980. Este cambio se manifiesta en la reorganización de las cadenas criminales, impulsada por la innovación tecnológica, la diversificación de sustancias y la expansión a nuevos mercados. LEA TAMBIÉN Según el informe, las drogas sintéticas experimentan el cambio más profundo de la última década. Los traficantes desarrollan continuamente nuevas moléculas para evadir los controles regulatorios y dificultar su identificación forense. Esta dinámica ha acelerado la aparición de sustancias más potentes y peligrosas. De esta manera, el mercado deja de depender exclusivamente de cultivos ilícitos y se orienta hacia laboratorios con menores requerimientos territoriales y mayor capacidad de adaptación.Cultivos de coca en el corregimiento El Plateado, de Argelia, Cauca, en 2025. Foto:Juan Pablo Rueda. EL TIEMPOEn materia de consumo, la tendencia más importante es el incremento sostenido del número de consumidores, acompañado de una mayor diversidad de sustancias disponibles. En concreto, el informe indica que alrededor de 331 millones de personas consumieron drogas en 2024, lo que representa el 6,2 por ciento de la población de entre 15 y 64 años, frente al 5,2 por ciento de una década atrás. El consumo crece con mayor rapidez en África occidental y oriental, en el Sudeste Asiático y en varias economías emergentes.Y si bien el cannabis continúa siendo la droga de mayor consumo, el mayor dinamismo se observa en los opioides sintéticos, las metanfetaminas y las nuevas sustancias psicoactivas. Tan solo en 2024 se identificaron 755 sustancias, de las cuales 118 aparecieron por primera vez ese año. Además, según la ONU, los mercados muestran una creciente segmentación y adaptación a las preferencias locales, lo que reduce la dependencia de una sola droga y aumenta la adaptabilidad de las redes criminales.Expansión de la cocaCultivos de coca en el corregimiento El Plateado, en Argelia, Cauca. Foto:Juan Pablo Rueda. EL TIEMPOEn cuanto a la cocaína, la producción alcanzó sus niveles más altos gracias al incremento simultáneo del área cultivada y de la productividad. Según los datos de UNODC, se produjeron alrededor de 4.100 toneladas de cocaína pura en 2024, más de cuatro veces el nivel de hace diez años, de las cuales 3.000 toneladas provinieron de Colombia (un 73 por ciento).Desde hace un tiempo se ha detectado que la expansión de la producción ya no responde solo al aumento de los cultivos de coca, sino también a mejoras en la productividad, gracias a técnicas químicas más eficientes, a una mejor gestión de precursores y a la mayor especialización de la mano de obra.Por otra parte, el hecho de que la demanda continúa expandiéndose hacia África y Asia, ha reducido la dependencia de los mercados tradicionales de Europa y Norteamérica. LEA TAMBIÉN En ese sentido, si bien en el pasado se ha señalado la posibilidad de que Colombia pierda relevancia como productor a medida que el mercado migra hacia sustancias sintéticas, por el momento, el consumo de cocaína no solo mantiene su importancia, sino que se expande, lo que la mantiene como uno de los ejes del narcotráfico y hace que la producción alcance niveles sin precedentes, con Colombia como el primer productor, con una gran ventaja.Dinámicas criminalesOtro cambio relevante es la transformación del mercado mundial de opioides tras la reducción de la producción de opio en Afganistán, que durante décadas fue su principal productor. Según UNODC, la disminución de la heroína está siendo parcialmente compensada por opioides sintéticos como fentanilos y nitazenos, más riesgosos en términos de sobredosis y mortalidad, lo que muestra que las organizaciones criminales responden rápidamente a cambios regulatorios al sustituir productos, tecnologías y rutas comerciales. LEA TAMBIÉN La metanfetamina consolida igualmente un mercado global, en el cual los centros de producción se han expandido fuera del Sudeste Asiático, junto con nuevas rutas marítimas y terrestres, gracias a la disponibilidad de precursores químicos, conocimiento técnico y la facilidad para instalar y desplazar laboratorios clandestinos de tamaño reducido.El informe también señala que el sistema de producción de drogas dejó de estar organizado en torno a mercados relativamente independientes y comenzó a funcionar como una red altamente integrada. En décadas anteriores era posible distinguir con claridad los mercados de la cocaína, los opiáceos y las drogas sintéticas, con sus áreas de producción bien definidas, rutas de tráfico relativamente estables y organizaciones especializadas.En la actualidad, las organizaciones criminales participan simultáneamente en varios mercados, diversifican sus fuentes de ingresos y emplean las mismas estructuras logísticas para transportar cocaína, metanfetaminas o precursores químicos, así como armas, personas e incluso contrabando.De esta forma, los grandes carteles verticales se han transformado en redes criminales descentralizadas, apoyadas por el dinamismo de las drogas sintéticas, que reduce la dependencia de los cultivos ilícitos y facilita una producción flexible y difícil de localizar.¿Qué hacer?El narcotráfico dejó de ser un mercado negro de sustancias derivadas de la agricultura y pasó a integrarse en una industria criminal global que se adapta continuamente.Frente a esto, uno de los mensajes más importantes que deja este informe para países como Colombia es que las organizaciones criminales están haciendo un uso creciente de la innovación tecnológica, mediante mejores procesos químicos y una logística más eficiente.Además de las mejoras en la producción, las organizaciones utilizan plataformas cifradas, criptomonedas, mercados de la darknet e inteligencia artificial para optimizar procesos logísticos, drones para vigilancia y transporte, análisis de datos para seleccionar rutas y sistemas financieros digitales para ocultar activos. LEA TAMBIÉN La tecnología ya no es un elemento complementario, sino un componente esencial del modelo de negocio criminal. La IA ha comenzado a tener aplicaciones tanto defensivas como ofensivas. Los grupos criminales pueden emplearla para analizar riesgos, automatizar campañas de fraude, generar documentos falsificados, optimizar cadenas logísticas e identificar vulnerabilidades institucionales.Ante este panorama, el principal desafío del país consiste en revisar el enfoque de su política antidrogas para responder a organizaciones criminales que adoptan tecnología más rápidamente que las instituciones públicas. LEA TAMBIÉN La respuesta deberá combinar la reducción de la oferta, la prevención del consumo, la cooperación internacional, el desarrollo territorial y la transformación tecnológica de las capacidades estatales. Solo así será posible enfrentar un mercado criminal caracterizado por la innovación permanente y la rápida adaptación a los cambios regulatorios y geopolíticos.Desde la década de 1980, Colombia concentró sus esfuerzos en la reducción de los cultivos de coca y la interdicción de los cargamentos de cocaína, pero en la actualidad una estrategia exclusivamente orientada a la oferta agrícola resulta insuficiente.Es necesario fortalecer la inteligencia financiera, la cooperación internacional, el control de precursores químicos, las capacidades digitales y los sistemas de investigación criminal. En particular, deben emplearse herramientas de IA para realizar análisis predictivos, identificar patrones financieros y priorizar objetivos de alto valor.El mensaje del ‘Informe mundial’ para Colombia es que no es posible insistir en una política diseñada para combatir el narcotráfico del siglo XX, mientras el crimen organizado opera cada vez más con la lógica tecnológica del siglo XXI.(*) Profesor del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Colombia. (**) Razón Pública es un centro de pensamiento sin ánimo de lucro que pretende que los mejores analistas tengan más incidencia en la toma de decisiones en Colombia. Sigue toda la información de Justicia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.