A sus 33 años, Granit Xhaka afronta la oportunidad de su vida. Suiza hace 72 años que no pisaba los cuartos de final de una Copa del Mundo y el Mundial 2026 significó el final de una racha tan larga como histórica. Su capitán y dueño de la 10 recorrió un largo camino hasta ser el futbolista con más partidos en la selección (151) y su debut en junio de 2011 con esta camiseta esconde una de las grandes decisiones que debió tomar desde muy joven. Ahora, el admirador de Lionel Messi intentará dar el batacazo de la competencia y eliminar a la Argentina en Kansas City para avanzar a las semifinales.La historia de vida de este futbolista, que integró las filas del Sunderland (equipo revelación de la Premier League porque ascendió esta temporada y se clasificó a la próxima Europa League), empezó a construirse mucho antes de que su madre, Elmaze, quede embarazada de él. Según reconstruyó en una columna escrita en The Players’ Tribune de 2022, su padre Ragip fue apresado en Yugoslavia a los 21 años “por manifestarse contra el gobierno en favor de la independencia y la libertad de Kosovo”. Eso ocurrió en 1986 y solo un mes antes se había comprometido con el amor de su vida.PUBLICIDADEn una entrevista anterior con el periódico The Guardian, el mediocampista ofensivo se mostró predispuesto a hablar sobre ese estudiante de la Universidad de Pristina, que no sabían si saldría con vida de la cárcel compartida con otros cuatro hombres: “Sus primeros meses transcurrieron sin problemas, pero luego empezaron las palizas”.El jugador, que también cuenta con ascendencia albanesa, definió a su padre como un “kosovar orgulloso” que “defendía sus derechos, derechos democráticos básicos y necesidades fundamentales como el derecho al voto”. Caratuló su detención como una cuestión “puramente política”. Lo condenaron sumariamente a seis años de prisión. “Como su hijo, esta historia me conmueve profundamente; la llevo en el corazón”, señaló sobre lo que tuvo que vivir Ragip tras las rejas.PUBLICIDADGranit Xhaka acompañado por su familia y el entrenador Mikel Arteta en el campo tras un partido del Arsenal (Créditos: Reuters/David Klein)Elmaze lo esperó. Habían iniciado su vínculo amoroso tres meses antes de su detención. Su compromiso, semanas antes de esta situación, reforzó el amor que se tenían mutuamente. “Siento un respeto enorme por mi madre. Nunca había oído hablar de una mujer que estuviera con un hombre durante tres meses —a esa edad— y luego lo esperara durante tres años y medio", señaló Granit.Tras ese tiempo, Ragip fue liberado en condiciones que hasta el momento no están esclarecidas. Su tío también recuperó la libertad al mismo tiempo, luego de haber sido encarcelado previamente. A continuación, el hombre y Elmaze se casaron y comenzaron una nueva vida en otro país porque consideraban peligroso quedarse en esa región. Así se mudaron a Suiza en 1990. Al año siguiente, nació Taulant, su primer hijo, en Basilea y Granit dio a luz en 1992. Vio a sus abuelos por primera vez cuando tenía 12 años.PUBLICIDAD“Empezamos en Suiza sin nada. No conocíamos a nadie allí. Hoy en día es difícil que la gente entienda el impacto de algo así; ser prácticamente un refugiado político siendo tan joven. Sin duda, ser una persona fuerte forma parte de mi carácter. Nunca he huido de nada”, manifestó.Las vivencias de su padre han forjado una personalidad que se la transmitió a sus hijos para sus vidas, y así lo admite el menor de la familia: “Nos enseñó que hay que ser fuerte para lograr las cosas”.PUBLICIDADMarcó un solo gol en esta Copa del Mundo: fue ante Bosnia en la victoria 4-1 por la segunda fecha del Grupo B (Créditos: Reuters/Lee Smith)Los hermanos debieron aprender a ser independientes desde muy pequeños porque sus padres tenían diferentes trabajos para llevarles un plato de comida a la mesa. “No puedo imaginar a mis tres hijos hoy quedándose 18 horas solos, pero nosotros lo vivíamos con mi hermano. Mi madre empezaba a trabajar desde las 4 de la mañana hasta las 3 de la tarde. Nos dejaba la comida para el almuerzo. Volvía a las 3, preparaba otra comida para la cena y luego se iba a trabajar. Mi padre hacía lo mismo”, relató para Stan Sport en marzo último.Granit Xhaka inició su carrera futbolística en las Inferiores del Basilea de Suiza, pero debió construir sus pasos a la sombra de Taulant: “Los entrenadores hablaban de lo talentoso que era mi hermano y me decían: ’Escucha, nunca llegarás a ser profesional‘”. Y una lesión en el ligamento cruzado anterior de una de sus rodillas a los 15 años lo llevó a pensar en el retiro definitivo. “Estuve ocho meses de baja. Volví y fui un desastre. Recibía todo tipo de comentarios: ’eres una vergüenza‘ o ’¿por qué sigues jugando?‘. Ya estaba haciendo prácticas en una oficina, preparándome para la vida real”, se sinceró en The Players’ Tribune. Aunque eligió apostar por el fútbol. PUBLICIDADParadójicamente, una lesión ajena le permitió dar un gran salto en su proceso formativo. La baja de un compañero por temas físicos lo llevó a ser convocado a la Sub 17 de Suiza. Sumó minutos en los siete duelos disputados del Mundial de la categoría en 2009, anotó un gol ante Japón en la fase de grupos y levantó el título tras imponerse al anfitrión Nigeria en la definición disputada en Abuya.Su progresión en la élite lo llevó a ser vendido desde el Basilea al Borussia Mönchengladbach de Alemania a mitad de 2012. Luego de una difícil adaptación, tuvo su mejor temporada entre 2015 y 2016 hasta el punto de ser capitán del equipo y se mudó al Arsenal de Inglaterra a cambio de 46 millones de euros (USD 52 millones).PUBLICIDADXhaka y Dibu Martínez fueron compañeros en el Arsenal y esta temporada se enfrentaron por sus presentes en Sunderland y Aston Villa (Créditos: Reuters/Scott Heppell)Xhaka fue compañero de Emiliano Dibu Martínez en los Gunners y compartió cancha en 21 oportunidades, entre ellas las finales ganadas de la FA Cup 2019-20 y la Community Shield 2020-21. Sin embargo, estuvo a punto de perderse estos éxitos porque en diciembre de 2019 coqueteó con su salida. El técnico Unai Emery lo sacó de la cancha y el dueño del brazalete fue abucheado por sus hinchas. La respuesta empeoró la situación: se llevó una de sus manos a la oreja, se sacó la camiseta, los insultó y se fue al vestuario. Se le retiró la cinta de capitán y ya tenía decidido marcharse, pero Mikel Arteta lo convenció de quedarse tras asumir como entrenador.La postura definitiva de irse de Londres a mitad de 2023 parecía buscar un desafío menor en la Bundesliga con el Bayer Leverkusen, pero se transformó en una de las figuras del equipo campeón de Xabi Alonso en el torneo alemán y regresó dos años después a la Premier League para vestir los colores del Sunderland, un conjunto recién ascendido a la Primera División.PUBLICIDADSin embargo, esa elección también pudo deberse a un cambio de vida porque renegó en más de una oportunidad sobre la crítica excesiva y el costo de la fama cuando militaba en el Arsenal. “Soy simplemente un suizo que vive en Londres con su esposa y sus dos hijos. No quiero vivir de otra manera. No pido comida a domicilio. No ando con un equipo de seguridad de diez personas. Si voy a una fiesta, estaré en el centro de la acción. Si mi familia quiere comer en un restaurante, allí estaré. Si mis hijos necesitan comida, iré al supermercado. Así es como quiero vivir. Pero hay cosas que simplemente no puedo hacer. Si los niños quieren comer en una cadena de comida rápida, no puedo ir, porque alguien lo grabará y lo subirá a Instagram, y mañana saldré en los periódicos. Me preocupará lo que digan los demás. Para mí esto es totalmente injusto, pero es la realidad“, escribió sobre los límites que plantea su día a día familiar. Está casado con Leonita Xhaka desde 2017.Lleva la 10 de Suiza y es el capitán de la selección (Créditos: Reuters/Daniel Cole)Con 151 partidos en la selección de Suiza, su convocatoria es casi un nombre fijo en el plantel de Murat Yakin, y el propio jugador explicó tiempo atrás porque eligió no representar a Albania, donde tiene raíces familiares. “Esta pregunta no ha sido respondida adecuadamente. Hablaré sobre este tema y daré por zanjado el asunto. Éramos muy jóvenes cuando mi padre nos ofreció ir a Albania, pero en aquel momento no había interés (de la Federación)”, señaló en declaraciones citadas por el medio kosovar FrontOnline.PUBLICIDADEn contraposición, su hermano Taulant nunca dejó el fútbol suizo y llegó a enfrentar a su hermano Granit a nivel clubes y selección, ya que el mayor eligió vestir los colores de Albania, donde jugó 30 partidos. Se retiró en 2025 con 34 años.El “falso número 10″ del Sunderland, como así se definió años atrás, habla cuatro idiomas (inglés, alemán, albanés y francés) y tiene una fuerte ligazón con el país que cobijó a sus padres: “Elegí Suiza y no me arrepiento. Llevo esta camiseta con mucho orgullo”.Este sábado enfrentará a partir de las 22:00 en Kansas City a la selección argentina por un lugar en las semifinales de la Copa del Mundo. Y tras eliminar a Colombia en los octavos, el símbolo y emblema helvético se rindió a los pies de Lionel Messi, quien es el máximo anotador histórico de la competencia: “No sé si se lo puede controlar durante 90 o 120 minutos. Es un privilegio jugar contra él, es un privilegio ser parte de su historia. Es otro de los mejores jugadores de la historia del fútbol”.Para soñar con la victoria, el elenco europeo deberá completar el trabajo que iniciaron y no pudieron completar Cabo Verde y Egipto, las dos selecciones que pusieron contra las cuerdas a la Albiceleste y se fueron derrotadas. “Queremos hacerles la vida lo más difícil posible”. Así lo sintetizó. Y el campeón del mundo deberá estar a la altura porque, del otro lado, el gladiador suizo ya está preparado para una nueva batalla.
Admira a Messi, su padre fue un preso político y quiere eliminar a Argentina con Suiza: “Nunca he huido de nada”
Granit Xhaka lleva la 10 de Suiza, es padre de tres hijas y está casado con Leonita desde 2017. Sus padres se escaparon de su país en 1990 y él conoció a sus abuelos cuando tenía 12 años











