Suiza se ha convertido en un país multicultural. Ejemplo de ello es su selección nacional, la cual reúne entre sus 26 futbolistas historias de vida que abarcan desde la migración y los crímenes de guerra hasta una carrera deportiva que fue producto de un milagro de la medicina.
A continuación, conocerás las historias de tres jugadores suizos que ahora buscan dar la gran sorpresa en la Copa Mundial 2026.
Te puede interesar: América firma su peor presencia en cuartos de final desde el Mundial de 1994
El primer caso es el de la gran figura y capitán de este combinado, Granit Xhaka. Si bien él nació en Suiza, sus raíces están en la comunidad albanesa de Kosovo, dentro de una familia que luchó por la soberanía y los derechos de su pueblo.
Su padre, Ragip Xhaka, fue un activista que durante su juventud participó en las manifestaciones estudiantiles de la Universidad de Pristina en 1986. Lo relevante de este movimiento es que sirvió como preámbulo para lo que más tarde derivó en las guerras de separación de Kosovo de Yugoslavia y Serbia. Por esta razón, Ragip fue arrestado como prisionero político durante tres años, tiempo en el que fue víctima de represión y torturas.










