La reactivación del incendio de Guimerà (Lleida), que provocó el confinamiento de Tàrrega este jueves, también obligó a cancelar la primera jornada del 28º Festival Paupaterres de la capital de l’Urgell. El decreto del Ayuntamiento que declaraba el confinamiento llegó con el escenario y las carpas ya instalados en el Parc de Sant Eloi, la Balkan Paradise Orchestra a pocas horas de actuar y más de 250 bocadillos y bebidas preparados para el público. La acción de los bomberos, campesinos y tractoristas terminó por lograr controlar las llamas y ha permitido retomar este viernes la segunda jornada del festival sin contratiempos. Y la comida no se malgastó. La organización decidió obsequiársela a los bomberos profesionales y voluntarios, miembros del GRAF, agricultores, tractoristas y ADF que habían trabajado durante horas para frenar el fuego. Muchas de esas personas, de forma voluntaria, incluso terminaron desplazándose hasta el Parc de Sant Eloi y labraron a su alrededor una franja de protección que, en caso de que el fuego hubiera avanzado, habría contribuido a proteger al festival y sus asistentes.“Cuando terminaron la jornada, los recibimos en el recinto del festival y les ofrecimos una cena popular. Creímos que la mejor manera de aprovechar la comida era agradecer el trabajo de toda la gente que estaba luchando contra el incendio”, explica Marc Calderó, organizador del Paupaterres. Y destaca la implicación de los payeses de la zona.“En buena parte, gracias a ellos hoy podemos celebrar el Paupaterres. Sin su trabajo habría sido muy difícil, e incluso el festival podría haber estado en peligro”, asegura.El incendio llegó a situarse a tan solo dos o tres kilómetros del camping municipal de Tàrrega, donde se celebra el evento. La reactivación del fuego afectó el pasado jueves a unas 248 hectáreas que, sumadas a las quemadas el miércoles, elevan la superficie afectada a un total de 409 hectáreas, según datos del cuerpo de Agents Rurals.La suspensión de la jornada inaugural también supuso la anulación definitiva del concierto de la Balkan Paradise Orchestra estaba previsto el jueves y que no ha sido posible reprogramar. La organización, sin embargo, deberá asumir igualmente el coste de la contratación del grupo mientras estudia si el seguro que tiene contratado cubre los gastos derivados de esta situación de fuerza mayor.Todo preparado para el fin de semanaEl festival, que llega a su edición número 28, tiene como platos fuertes de este viernes a Sopa de Cabra, The Tyets, Malifeta, Blu Nana y LadyBack. El sábado será el turno de La Pegatina, Els Amics de les Arts, La Follia y Paula Milara. La organización espera entre 4.500 y 5.000 asistentes cada día, lo que supone cerca de 10.000 personas durante todo el fin de semana.El presupuesto del evento ronda los 350.000 euros y se financia gracias a la venta de entradas, las consumiciones en las barras y las aportaciones públicas. Calderó reconoce que las subvenciones del Ayuntamiento y la Diputación de Lleida son imprescindibles para mantener un carácter popular. “Hoy en día, con el coste de los grupos, las infraestructuras y toda la logística, sería imposible mantener unas entradas asequibles sin ayudas públicas. Queremos que todo el mundo pueda acceder al festival, no que una entrada cueste 70 u 80 euros”, explica.El promotor destaca la complicidad de los artistas, que en muchas ocasiones aceptan rebajar su caché para adaptarse a la realidad demográfica del territorio. “Los grupos saben que la densidad de población de Ponent no es la misma que la del área de Barcelona o Girona. Muchos quieren venir al Paupaterres y ajustan sus honorarios para que el festival sea viable”, reconoce.“En Ponent también tenemos derecho a disfrutar de los grandes grupos del país. No todos los festivales tienen que concentrarse en las grandes ciudades o en las zonas turísticas. Nosotros también queremos tener un festival de formato medio-grande en nuestro territorio”, remata Calderó.