Cinco años después, el nombre de Conor McGregor volvió a estremecer Las Vegas. La ciudad que ha sido testigo de algunas de las noches más memorables de las artes marciales mixtas recibió nuevamente al irlandés, cuya sola presencia bastó para convertir la previa del UFC en un espectáculo cargado de tensión. Su regreso al octágono, tras un largo periodo de ausencia y luego de sus derrotas frente a Dustin Poirier, ya era uno de los acontecimientos deportivos más esperados del año. Sin embargo, antes de que sonara la campana, McGregor dejó claro que nunca supo regresar en silencio.