La escasez de gasolina en Rusia ha entrado en una nueva fase. Primero fue el desabastecimiento que afectó a los consumidores en algunas zonas de la vasta Rusia; después el desabastecimiento casi total en buena parte del país, que ha provocado colas interminables de unos conductores que han llegado a esperar días para poder repostar; ahora entra en una nueva fase en la que la economía se ve golpeada de lleno, con sectores clave como la agricultura, el transporte o la logística empezando a sufrir las consecuencias, lo que amenaza con llevarse por delante una economía que ya estaba seriamente tocada.La situación de la economía rusa empieza a ser preocupante, sobre todo para los propios rusos y el Gobierno de Vladímir Putin, que se encuentra en horas bajas de popularidad y las eternas colas en las gasolineras no estarán ayudando. El riesgo de colapso inminente de la economía aún es bajo (la frase más repetida por los analistas), pero sí es cierto que parece haber aumentado en las últimas semanas con los constantes ataques de los drones rusos sobre la industria de refino del país, la gallina de los huevos de oro, y sobre las exportaciones de crudo 'a la desesperada' al percutir contra puertos y embarcaciones.