La FIFA es un poder trasnacional, es la encarnación de la figura abstracta del imperialismo, por ser síntesis y símbolo de arbitrariedad y despojo, que medra con la afición y pasión de cientos de millones, como se constata con el dato oficial de 1500 millones de espectadores de la ceremonia inaugural de la Copa Mundial de futbol, que tuvo tres sedes en la fase preliminar: Estados Unidos, Canadá y México. Desde niño, escuché por radio la participación de la selección mexicana en el mundial de Chile en el estadio El Sausalito. Me sabía de memoria la alineación de México, pero sólo recuerdo al Tubo Gómez en la portería, a Chava Reyes, a la Piña Arellano, al célebre Jamaicón Villegas, conocido por la nostalgia que le causaba estar fuera de su país. En 1966 estuve en la inauguración del Estadio Azteca. En 1986, gracias a mi entonces cuñado José Miguel Erreguerena, pude ver el juego de Argentina contra Inglaterra, donde Maradona usó “La mano de Dios”, para vengarse con un gol contra Inglaterra por la guerra de las Malvinas. En 2021 viajé en un vuelo a Culiacán con Maradona, en su debacle, convertido en una piltrafa humana por la adicción y por convertirse en una cara mercancía de la FIFA, de los monopolios comerciales que usaban su figura para vender mercancías. Además fue parte de la propaganda del castrismo. Soy fan de Lionel Messi, por ser un jugador genial, y porque mi hijo lo es también.No soy ningún conocedor de las técnicas y mucho menos de las reglas del futbol. El pensamiento binario está convirtiendo a Messi en villano, por su actuación en el juego contra Egipto, en el cual remontó un marcador de tres a cero contra Argentina en los últimos minutos. La FIFA actúa con actos corruptos, baste la intervención de su presidente Infantino, al levantar una sanción de tarjeta roja a Folarin Balogun, de EU, por petición de Donald Trump, sin embargo esta corrupción de la FIFA es la punta de un iceberg de inmensos negocios multimillonarios en dólares, pero eso no se traslada mecánicamente al partido Argentina-Egipto, ni mucho menos a la actuación de Messi; por ello, es muy importante que el capitán de Egipto, Mohamed Salah, declaró “este tipo llamado Messi, que puede desequilibrar el partido en cualquier momento y ganar el encuentro él solo”. Messi es un genio del futbol actual. La campaña contra Messi tiene para mi gusto, conductas fanáticas del dogmatismo binario de confrontación de occidente “perverso capitalista y el sur inmaculado”.Es grotesco y ridículo en un mundial, donde el predominio de las figuras más importantes de los equipos, es el de los migrantes de una o dos generaciones, como el extraordinario Mbappé, de madre argelina y padre de Camerún, nació y creció en uno de los barrios periféricos de París en un banlieue, libra una batalla contra el racismo de una legisladora paraguaya.En esta XXIII copa del mundo, es muy interesante ver cómo los viejos estados nacionales viven en un proceso insólito, de fortalecimiento de las minorías de migrantes, que tienen un papel cada vez más importante en la vida de estos países, sin importar sus orígenes. Son fenómenos de un mestizaje del siglo XXI y trascienden a los estados nacionales.Lo identitario no es únicamente lo nacional, hoy miles de jóvenes se sienten identificados con un equipo, el Barcelona, el Real Madrid, el Arsenal de Londres o el Milano o cualquier otro equipo, sean de su país o no. Messi es una gran figura de esta copa. Su talento genial está más lejos de la campaña de convertirlo en demonio, aunque no es tampoco divino. Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.